El terrible crimen de las chicas de la bañera

En el año 2003, sucedió en Canadá un escalofriante asesinato que conmocionó a la sociedad de todo el país.

Linda Andersen, era una mujer vulnerable que no sabía gestionar adecuadamente sus emociones. Cuando su marido decidió abandonarla no supo cómo afrontarlo. Tenía dos hijas adolescentes y un bebé que sacar adelante, porque su ex marido le pasaba una pensión muy pequeña. La mujer se sentía sola y asustada, así que, para anestesiar el dolor comenzó a beber.

Pronto, el alcohol arrastró a Linda a tomar malas decisiones, tener abandonado el cuidado de sus hijos y a perder la mayoría de los trabajos. Era mayor el tiempo que se mantenía ebria que sobria. Sus hijas, Sandra y Elizabeth, solían ocuparse de las labores de la casa y de cuidar a su hermano pequeño. Poco a poco fue creciendo el resentimiento de las hijas hacia la madre.

Las hermanas, de dieciséis y quince años, eran dos jovencitas muy inteligentes. Hablaban cuatro idiomas y no les disgustaba estudiar, sin embargo, la sórdida vida a la que les estaba conduciendo su madre pronto les agrió el carácter. A las chicas también les gustaba beber en exceso en las fiestas y no rechazan los cigarrillos de marihuana. La convivencia con su madre era cada vez más insoportable. En alguna ocasión, había metido en la casa a algún novio que también compartía las aficiones alcohólicas de Linda. El hogar era un infierno.

"Las hermanas perfectas" (2014, Brooks)
«Las hermanas perfectas» (2014, Brooks)

En ocasiones, no había suficiente comida en la casa o iban a clase sin el material necesario porque Linda lo gastaba casi todo en alcohol. Las muchachas, desesperadas, intentaron buscar ayuda en reiteradas ocasiones. Le pidieron a su padre ir a vivir con él, pero se negó porque ya tenía una nueva familia. Entonces, decidieron acudir a su tía materna, pero únicamente les aconsejó que tuvieran más paciencia con Linda. Por último, buscaron protección en los servicios sociales, pero les respondieron que necesitaban recabar pruebas para que ellos tomasen cartas en el asunto. Todos fallaron a Sandra y Elizabeth.

El día de los hechos

El 11 de enero del 2003, las chicas comenzaron a darle alcohol a su madre desde bien temprano. Se habían quedado en casa solas con Linda, ya que habían decidido mandar al hermano pequeño a pasar el día junto a su padre. Entre copa y copa, fueron introduciendo analgésicos en el vodka para que su madre estuviese lo más atontada posible. Cuando la borrachera ya era considerable, le propusieron a Linda darse un baño relajante con masaje incluido. La madre accedió encantada.

"Las hermanas perfectas" (2014, Brooks)
Mira Sorvino, interpretando a Linda Andersen en «Las hermanas perfectas» (2014, Brooks)

Como la mujer estaba demasiado torpe debido a la intoxicación etílica, la tuvieron que ayudar a meterse en la bañera. Una vez allí, tras darle el prometido masaje, Sandra pidió a Linda que se pusiera boca abajo para poder enjabonarle la espalda. Cuando lo hizo, la chica aprovechó para sumergir la cabeza de su madre en el agua. No la soltó hasta que estuvo segura de que había muerto. Pasados cuatro minutos, Linda ya estaba muerta.

Con la muerte de la madre, cada hijo cobraría la nada desdeñable cantidad de 66.000 dólares gracias a un seguro de vida. Fue una de las grandes motivaciones de las hermanas para cometer el crimen. Siempre quisieron tener dinero para vestir buena ropa, comprar una casa grande para tener una plantación de marihuana y viajar por toda Europa junto a sus amigos. Llevaban meses planeando el crimen.

Después del crimen…

Decidieron dejar flotando en la bañera el cadáver de Linda y marcharse a cenar con sus amigos. Nadie diría que acababan de cometer un terrible crimen, puesto que que se mostraron muy tranquilas, e incluso animadas, las horas posteriores. Bastante tiempo después, regresaron a la casa y dio comienzo la «comedia». Llamaron al 911 para alertar de que habían encontrado a su madre muerta. Parecían muy afectadas, no paraban de llorar histéricamente y de gritar.

Cuando llegaron los servicios de emergencia, intentaron calmar a las chicas y se llevaron el cuerpo. Parecía evidente lo que había sucedido: tras mezclar cantidades ingentes de alcohol y pastillas, Linda quedó inconsciente y terminó ahogándose. Caso cerrado. La tía materna de los chicos se convirtió en su tutora. Ahora les daría un hogar y administraría su pequeña fortuna hasta que cumpliesen la mayoría de edad.

En boca cerrada no entran moscas…

Posiblemente, hubiese sido el crimen perfecto si un año después Sandra no hubiese «presumido» de asesinar a su madre en una fiesta. Tristemente heredó la misma adicción que su madre, y tras emborracharse, les contó su siniestra hazaña a dos chicos de la fiesta. Uno de ellos, decidió acudir a la policía días después horrorizado por el relato de Sandra.

Detuvieron inmediatamente a las chicas. Tras recabar las pruebas necesarias en la investigación, fueron llevadas a juicio y sentenciadas a diez años de cárcel respectivamente. No llegaron a cumplir más de cinco años en prisión. En el años 2010, ya estaban de nuevo en libertad. Les fue retirado el dinero que quedaba del seguro de vida y entregado al hermano pequeño. Lo más escalofriante de todo es que ninguna de las dos hermanas mostró arrepentimiento por asesinar a su madre. Siempre estuvieron convencidas de que era lo mejor que podían hacer dadas la circunstancias.

Como sus nombres fueron protegidos al ser menores, cuando salieron de prisión las hermanas pudieron rehacer sus vidas. Estudiaron una carrera y una de ellas formó su propia familia. La historia del crimen de las chicas de la bañera, fue llevada al cine en el 2014 de la mano de Stanley M. Brooks , «Las hermanas perfectas», y protagonizada por Mira Sorvino, Abigail Breslin y Georgie Henley.

El terrible crimen de las chicas de la bañera

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