La Inteligencia Artificial y los desnudos: el problema somos nosotros

Rostro humano e Inteligencia Artificial.

En los últimos días se ha desatado un verdadero escándalo por un hecho aberrante. Fotografías de niñas desnudas han circulado por grupos de WhatsApp, integrados por menores. Las fotografías no son reales, sino que se trata de fotografías cogidas de las cuentas de Instagram de las jóvenes y editadas con Inteligencia Artificial. Es decir, se toma el rostro de las muchachas y se reemplaza su cuerpo por otro cuerpo desnudo. La mente que premedita hacer esto, y que finalmente lo hace, está totalmente retorcida. Eso está fuera de discusión. La pregunta es la siguiente: ¿es la tecnología la culpable de esto? o, como en muchos casos a lo largo de la historia, ¿es el ser humano el culpable de esto, al hacer un mal uso de la tecnología?

Se ha criticado mucho a los creadores de estas aplicaciones, pero el problema no es que se hayan creado, sino el «para qué» se están utilizando. Seguramente, si estos mismos softwares son utilizados para hacer una broma inocente como, por ejemplo, coger una fotografía familiar y reemplazar el cuerpo de papá por uno más musculoso y tonificado, nadie se opondría a su uso. El problema es la mente maliciosa que toma contacto con estas herramientas.

Simulación de niño editando con Inteligencia Artificial en su móvil.

El hombre y el mal uso de la tecnología

Los avances científicos y tecnológicos no discriminan entre fines positivos o fines negativos. Simplemente, se avanza. Luego es el hombre quien decide destinos más macabros o más benéficos. Algunos casos más trascendentales fueron, por ejemplo -y aunque suene fuera de tema, no lo es- los avances en la fisión nuclear. Cuando comenzaron las primeras investigaciones para demostrar esta reacción física, se pensaba más en utilizarla para generar energía de una forma más limpia, menos costosa y más accesible, y no precisamente para desarrollar una bomba atómica destructiva.

Otro caso es el de los avances en la medicina. El desarrollo de los medicamentos sintéticos se dio con el objetivo de paliar la salud y salvar vidas. Sin embargo, el hombre se ha encargado de producir drogas nocivas y dañinas, con las mismas técnicas. Internet es el mismo caso. Porque nació como una red global para la conexión de todo el mundo. Y, si bien se sigue utilizando para tales fines, también hay quienes se valen de internet para cometer delitos, como estafas bancarias o tráfico de pornografía.

La Inteligencia Artificial no tiene la culpa

El propio Google, uno de los pioneros en el desarrollo de la Inteligencia Artificial, la define como «un conjunto de tecnologías que permiten que las computadoras realicen una variedad de funciones avanzadas, incluida la capacidad de ver, comprender y traducir lenguaje hablado y escrito, analizar datos, hacer recomendaciones y mucho más».

Definitivamente, se trata de un recurso muy valioso, al que tendremos que adaptarnos, con sus ventajas y desventajas, con sus beneficios y sus peligros. La tentación para hacer el mal está a la vista, quedará en cada uno la decisión de aprovechar la Inteligencia Artificial para solucionar problemas o de utilizarla para hacer daño.

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