El haiku, senda hacia lo inefable

Haiku

“Poesía de la sensación» Blyth

El haiku, esa extraña palabra que cada vez escuchamos con más frecuencia quienes amamos la poesía, es una forma poética de origen chino divulgada con gran maestría en Japón dotada de sólo tres versos que tienen una métrica característica: 5-7-5, todo condensado en diecisiete sílabas. ¿Qué se puede expresar en tan poco espacio? Lo que nos cuesta contar, lo que nos impacta en el momento, lo que es tan fugaz que se vuelve eterno, porque ya ha pasado. El haiku busca lo que impacta. Pero ahora es momento de explicar la terminología que gira en torno a estos breves fragmentos de historia para que no nos perdamos ante esta realidad. Como normas generales, un haiku debe prescindir del «yo», porque no es tan relevante quién escribe (el haijin), sino lo que le motiva a hacerlo. Además, se centra en el impacto, en el aware, en la magnífica sensación que un elemento vinculado al instante nos deja y que intentamos transformar en palabras. Suelen poseer un vocablo contextualizador, estacional, que se vincula a la estación del año en que se escribe. Tiene por nombre kigo.

Si nos fijamos bien en lo explicado hasta el momento, un haiku japonés no deja de ser una suerte de foto en breves expresiones que captura la emoción o sensación de ese momento en particular en que se escribe. Se da un paso desde lo efímero hasta lo inefable, hacia lo que nos deja mudos porque nos conmueve.

Por su forma de afrontar el presente se vincula en gran medida con filosofías orientales enfocadas en vivir en el presente. Magníficos ejemplos de lo que representa un haiku los hallamos en haijines tan diversos como Matsuo Basho, Kobayashi Issa, Masaoka Shiki, Yosa Buson, Chiyo-ni, Den-Sutejo, entre otros muchos. Son hombres y mujeres afanados en esta escritura. Lo que tienen en común es la rendición ante la religiosidad, pues suelen ser monjes y monjas.

A continuación disfrutaremos de una pequeña muestra de algunos de sus primorosos instantes compartidos.

Ejemplos de haiku

De no estar tú, demasiado enorme sería el bosque.

Kobayashi Issa

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Mi mente evoca multitud de recuerdos. ¡Estos cerezos!

Matsuo Basho

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Anoche cubrí mis hijos dormidos y el ruido del mar.

Watanabe Hakusen

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Esta primavera en mi cabaña Absolutamente nada Absolutamente todo

Yamagushi Sodo

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Los años que pasan las cosas que nos irritan también son agua que corre.

Chiyo-ni

Por tanto, un haiku no es más que un poso de eternidad

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