El Flamenco conmemora el 16 de noviembre su Día Internacional

( alt="")

El Flamenco ha traspasado fronteras, por eso la UNESCO lo tiene recogido como Patrimonio Cultural Inmaterial desde 2010.

Cada 16 de noviembre desde 2010 celebramos que el Flamenco ha obtenido el reconocimiento por ser un estilo musical tan particular y relevante que sus expresiones particulares se han generalizado y han pasado al patrimonio lingüístico común. 

Vamos a arrancarnos, maestro.

Aclaremos los conceptos.

¿Nos suenan de algo las locuciones «arrancarse», «tener duende», «ponerse farruco», «irse por peteneras», «estar en tus cabales»? Todas comparten su vinculación con este fascinante género musical.

tener duende: si te han piropeado alguna vez con un «tienes duende» puedes sentirte muy especial, porque te consideran una persona carismática, con un atractivo y magnetismo personal muy marcado.

ponerse farruco: «farruco» es uno de los palos flamencos y, cuando alguien «se pone farruco» lo mejor que puede hacer es alejarse, porque se está poniendo insolente.

irse por peteneras: aunque «peteneras» es un palo flamenco melancólico, si alguien «se va por peteneras» lo que hace es cambiar el tema de conversación, en ocasiones hacia un tema que inspira tristeza.

-estar en tus cabales: en flamenco, «cabales» es un cambio repentino de tonalidad, por lo que si no estás en tus cabales o los pierdes estás teniendo una conducta inadecuada.

-hacer un desplante: cuando un bailaor da un paso al frente, hace un desplante, así que si alguien te hace un desplante está sumando ponerse farruco con no estar en sus cabales, es decir, una persona se muestra arrogante ante algo que no es de su agrado.

Connotaciones que cambian el sentío

No deja de ser curioso que algunas connotaciones cambian en su paso desde su mundillo hasta convertirse en  lenguaje coloquial. Por poner un ejemplo, si alguien «se pone flamenco» en su contexto musical manifiesta una virtud  artística, su buena disposición. Sin embargo, fuera de él se torna un sinónimo de «hacerse farruco».

Queda claro porqué se preserva la identidad de este género: además de su garra, de su fuerza, de la belleza del baile flamenco, del canto de la guitarra que elogiaba García Lorca («Es inútil callarla. Es imposible callarla»),del quejío en la voz del cantaor, su poderío lingüístico es innegable. Es normal que se produzcan celebraciones en torno al tema en cualquier parte del mundo.

Al folclorista y poeta Manuel Machado debemos estas palabras sobre cómo los palos flamencos acompañan en cualquier momento vital, sea bueno o malo.

Malagueñas, soleares
y seguiriyas gitanas…
Historias de mis pesares
y de tus horitas malas

Manuel Machado

Larga vida al Flamenco, en mayúscula, como su arte

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *