Una chica ye ye, un lunar en la mejilla y Doña Concha Velasco

El Teatro La Latina y el pueblo de Madrid dan su último adiós a una de las actrices más completas de este país, de gran talento y piernas infinitas.

Se nos va la chica ye ye con el lunar más sexy y estratégicamente mejor pintado, con el permiso de Norma Jean Baker.

Conchita Velasco debutó pronto, en plena adolescencia, trabajando para llegar a ser la artista que profetizaba, finalmente lo consiguió desde que formó parte del cartel de la película «El bandido generoso» de José María Elorrieta en 1954, hasta su última incursión en el cine en 2020 con «Malasaña 32«.

Más de 80 películas con directores que, si consideraba oportuno, perseguía hasta que le dieran el papel, tenaz y segura de su talento, como comprobó España en películas inmensas, «La Colmena», «La chicas de la Cruz Roja» o «El Día de los Enamorados», en esta última compartió planos con el también desaparecido Jorge Rigaud.

La novia eterna de Toni Leblanc en los títulos, «Sabían Demasiado», «Amor Bajo Cero» o «Los Tramposos», y de Manolo Escobar en otros tantos, «En un lugar de la manga» o «Me debes un muerto».

Hace unos meses estuve viendo una de mis favoritas, os sonará porque parece un remake de la exitosa «Villaviciosa de al lado», «Las señoritas de mala compañía«.

En el cine está casi todo inventado, esta peli nos trae las fórmulas que la generación de Conchita Velasco enunció y se siguen usando.

En ella, Concha es una de las chicas del burdel donde para alegría de trabajadoras y parroquianos, toca la lotería, y como es de esperar, se arma la marimorena porque las participaciones han salido de la misma casa de citas, una película de José Antonio Nieves Conde y donde compartía cartel con la mayoría de los grandes de este país, José Saza Tornil, Esperanza Roy , Isabel Garcés o José Luis López Vázquez.

«Las señoritas de mala compañía» Fotografía de Cineymax.

Esta comuna de mujeres parece inventar la sororidad, arropando con mimo a la recién estrenada que revoluciona el lugar, llevan el negocio con actitudes de excelentes empresarias, siempre teniendo encima a la otra parte del pueblo, de una moralidad ultra rancia e hipócrita, y con la que tienen que lidiar hasta que el bombo de Navidad les concede el gordo.

Concha Velasco, la actriz completa

Nos deja una actriz redonda, con todas esas películas estupendas, y otras tantas obras teatrales, películas que muchos de nosotros habremos visto alguna tarde en «Cine de Barrio» tirados en el sofá, ella misma lo llegó a presentar desde el 2011 al 2020, tardes de domingo comiendo pipas con nuestros padres y viendo pelos alborotados mucho antes que Gloria Trevi lo llevara tan suelto y minifaldas tan anchas como algunos de mis cinturones.

Estoy leyendo en una de sus entrevistas que lo primero que hacía nada más levantarse era pintarse el lunar, los labios de rojo y perfumarse, ritual heredado de su madre. Toda una declaración de intenciones, prepararse con pinturas de guerra para una vida que quizás, en lo personal, se lo puso harto complicado, pero que supo aprovechar en su faceta artística regalándonos en cada escena, lo mejor que tenía y que nadie le pudo arrebatar, porque eso viene de serie, un optimismo brutal hacia el duro arte de vivir.

Que la tierra le sea leve Doña Concha.

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