Escuela Factory Ballet

Las estrictas dietas y los desafíos físicos y mentales que enfrentan los bailarines tras cada actuación

“El ballet necesita contar su propia historia de tal manera que pueda ser recibida sin tener que ser traducida al lenguaje” – Twyla Tharp.

A pesar del éxito que acarrea, y lo bonito que puede parecer, no es todo como se ve desde fuera, la disciplina, las horas de entrenamiento, las dietas, la elasticidad, el dolor, todo ello forma parte del proceso de perfeccionamiento de un bailarín. Horas de sufrimiento para ganar aplausos de un público que desconoce la realidad.

La danza es una disciplina que exige fuerza, flexibilidad, resistencia y agilidad. Los bailarines de ballet parecen personas ágiles, finas, refinadas, casi rotas… con los tutus y las mayas de colores y las bailarines rosas con las que ágilmente mueves los pies sobre el escenario, sin embargo, a veces, no todos los bailarines llegan a conseguirlo y lo acaban dejando por su bienestar psicológico y físico, la bailarina Gelsey Kirkland, relató en su libro “Dancing on My Grove” como un coreógrafo detuvo una clase y se aproximó a ella para golpearla el esternón añadiendo que debían verse los huesos cuando solo pesaba 45 kilos.

Clases en Factory Ballet

El ballet es una danza que se origina en el Renacimiento italiano en los siglos XV y XVI.

Al principio solo la bailaban los hombres, pero viajó de Italia a Francia gracias a Catherine de’ Medici, donde el ballet se desarrolló mucho más. El fin del ballet era entretener a los aristócratas de la época. En 1573, Catherine de’ Medici, en honor al embajador polaco que estaba de visita en París, lleva la primera puesta en escena de la primera pieza de ballet, con el nombre de “Ballet de Polonais”, el ballet fue creciendo y se convirtió en una de las danzas más populares. Actualmente, según el departamento estatal de estadística solo un 8% de la población baila ballet en toda España.

“Cuerpos de ensueño”

Los bailarines de ballet siempre han destacado por tener unos cuerpos esbeltos y delgados, tanto que ha dado pie a que muchos de ellos se obsesionaran con un “ideal de cuerpo” y tuvieran que abandonar el baile. La actriz Mia Wasikowska declaró haber renunciado a su carrera de bailarina a los 14 años por la presión sobre su físico.

En declaraciones al medio The Guardian, explicó que pesarse 35 horas mirándose al espejo hace que te obsesiones en aspectos que parecen insignificantes: “Empiezas a fijarte en aspectos que con una perspectiva adecuada no son tan importantes, como la curva de tu tobillo o el grosor de tu muñeca, cosas ridículas, pero seriascuando eres bailarín”.

El ayuno intermitente, creado por Christian de Duve es una de las dietas más famosas entre los bailarines, y la población, limitar las horas de tomar alimentos hace que una persona adelgace rápidamente, además, con los entrenamientos intensos consiguen un cuerpo delgado con mayor rapidez, otro de los métodos que se usa es reducir extremadamente la ingesta de carbohidratos, al disminuir estos alimentos pierden agua con mayor facilidad lo que supone una rápida perdida de peso, pero también de rendimientos y energía. Finalmente, la tercera dieta más popular es la dieta de líquidos, que consiste en ingerir zumos o batidos en vez de comida sólida para adelgazar más rápido y reducir calorías. Estas dietas suelen carecer de nutrientes esenciales y causar deficiencias nutricionales.

El nutricionista Marcos López afirma que estas dietas producen: “Mala claridad mental, aumento de lesiones, a parte desnutrición y que no van a rendir al 100%, eso junto con el descanso de recuperación, ya que es una actividad física bastante intensa, necesita un buen aporte de nutrientes para no tener lesiones y que pueda rendir al máximo nivel”. Además, agrega que “una mala alimentación en bailarines o en cualquier persona en general puede contribuir al desarrollo de diversas enfermedades alimenticias o trastornos relacionados con la alimentación”. “Tienen que mantener una excesiva delgadez, las principales enfermedades suelen ser anorexia o bulimia, sino controlan o no lo hacen bien para mantener esos parámetros”

“Es un arte muy duro”

Desde los 5 o 6 años de edad los niños comienzan a bailar y a preparase para en un futuro ser grandes bailarines, se acostumbran a bailar durante horas para perfeccionar sus movimientos. Christian Erazo, profesor y coreógrafo en la escuela Factory Ballet explica que pasa varias horas entre los ensayos y la preparación de coreografías: “Le suelo dedicar unas 3 horas. Cuando es una producción como el “Cascanueces” que tienes que coreografiar todo, mínimo unas 3 horas al día y luego el ensayo son unas 2 horas”

Un solo entrenamiento se divide en ejercicios de barra, ejercicios en el centro del estudio para los saltos, giros y frecuencias, ejercicios de adagio y gran allego, el primero consiste en movimientos lentos y controlados para trabajar la expresión artística y la suavidad y el segundo es todo lo contrario, pasos grandes y expansivos. Los entrenamientos también incluyen entrenar pasos en punta, para las bailarinas, ejercicios de suelo y flexibilidad, entrenamientos de fuerza y finalmente ensayar y preparar la actuación.

“No, le dedico mucho a trabajar para mí, porque 5 horas son bastantes, pensar la música, hacer un guion, tenerlo todo apuntado incluso en pdf. Luego, a esas 5 horas le sumo una hora y media más de clases, ya no son coreografías, son una clase regular de ballet” afirma el coreógrafo.

La consistencia y la disciplina en estos entrenamientos diarios son esenciales para el progreso del bailarín, aun más cuando muchos de ellos aspiran a dedicarse a ello o entrar en La Academia de Bolshói, la academia de ballet más prestigiosa del mundo.

Profesor Christian Erazo

¿Qué consejo sueles dar a los alumnos cuando no les sale algo en clase?

Primero que ellos entiendan que con la repetición salen las cosas, segundo, que esa frustración no se la lleve nunca a casa, que digan, lo dejo apartado aquí y mañana lo retomo y te lo mejoro, y por último, que no les afecte en su día a día, que no se lo lleven a casa para que no vengan con esa ansiedad.

Bienestar emocional

El problema llega cuando la consistencia y la disciplina se transforman en obsesión “ansiedad, TOC, pensamientos catastróficos, para gestionarnos emocionalmente tendemos a un exceso de ejercicio como una conducta compulsiva que puede desencadenar presión por el rendimiento y generar un estrés adicional” afirma Marina Viejo, psicóloga sanitara y deportiva. Además, el entrenar de forma extrema puede derivar en lesiones graves y agotamiento físico que llevan a problemas de salud mental que distorsionan la precepción de nuestro cuerpo. No solo eso, el estrés continuo de querer llegar a la perfección y la competición entre bailarines por llegar a ser reconocido también conlleva a enfermedades como la ansiedad.  

La pasión es una actividad que puede ser fuente de motivación, sin embargo, llevado a límites extremos puede afectar a la salud mental de los bailarines. La presión para alcanzar metas, mantener altos estándares y enfrentar la competencia puede contribuir al estrés y la ansiedad. Un problema psicológico en un deporte como el ballet puede conducir al burnout, que se caracteriza por agotamiento físico y emocional, despersonalización y disminución del rendimiento.

La danza, al ser una disciplina particularmente exigente, puede estar asociada con un riesgo aumentado de lesiones y estrés físico. Las demandas constantes en términos de fuerza, flexibilidad y técnica. La presión estética también puede ser intensa, lo que podría afectar negativamente la salud mental. La preocupación por el peso, la imagen corporal y cumplir con estándares estéticos específicos. Según un estudio del Hospital Virgen de la Concha en Zaragoza, 665000 artistas y deportistas de alto rendimiento sufren problemas de ansiedad o depresión.

Aunque en el ámbito artístico hay más conciencia sobre la importancia de la salud mental, sigue siendo un problema que afecta a los artistas, no solo en los ensayos o actuaciones, sino también en su día a día, Marina Viejo, psicóloga sanitaria y deportista afirma que “al final puede provocar aislamiento social, que hace que esa persona salga de los grupos que no están dentro del deporte o incluso que el mismo deporte les produzca tanta irritabilidad propia  que al final ellos mismos se van alejando”.

Esfuerzo que no se valora

 El público mira sentado en una butaca de terciopelo, las luces se encienden y enfocan al centro, es ahora cuando el bailarín aparece, salta, baila, gira y se mueve por todo el escenario, tratando de convencer y enseñar lo bueno que es. Sin embargo, no siempre el público reconoce el arte de un artista, se forma un silencio respetuoso para apreciar la obra del intérprete y compositor, el público aplaude y dejan un gran vacío en la sala.

Tras una petición al Portal de Transparencia afirman que este Organismo convoca de forma anual el Premio Nacional de Danza destinado a esa finalidad, así como la de recompensar toda una trayectoria profesional en esta disciplina, diferenciándolas en dos modalidades: Creación e Interpretación. La sociedad se ha vuelto educada pero hipócrita. Si algo no lo entienden, no les gusta, pero ni siquiera intentan entender. Esto hace que se rechacen artes nuevas o desconocidas. 

María Viejo, Psicóloga sanitaria y deportiva vuelve a añadir: “La expectativa siempre está, como va a reaccionar el otro, después de los entrenamientos, la carga que llevo encima, siempre está que la otra persona lo reconozca y lo sepa ver y reflejar. Del otro lado si no hay ese refuerzo positivo puede desencadenar en irse desmotivando cada vez más”.  

Ballet de Kiev

Los bailarines del tratro de Kiev traen un año más su talento a Madrid con uno de los grandes clásicos, “El Cascanueces”. Tras el éxito en su gira mundial en 2022, repiten de nuevo en el Teatro Lope de Vega en España, el 18 de diciembre será su primera actuacón del mes, y estrán hasta el 15 de enero.

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