«Saltburn», ¿polémica o artificio?

La película Saltburn, dirigida por Emerald Fennell, ha generado un revuelo en las redes sociales y entre los cinéfilos desde su estreno en Prime Video. La mezcla de sátira generacional y comedia erótica chocante ha llevado a la cinta a ser catalogada como la más polémica y perturbadora del servicio de streaming. Entre las escenas que han causado mayor controversia se encuentra la improvisada y perturbadora escena de la tumba (cuyo contenido no desvelaremos), protagonizada por Barry Keoghan en el papel de Oliver. Pero, ¿es realmente tan polémica esta película o nos encontramos ante una estrategia de marketing?

La película, además de las escenas eróticas y polémicas, aborda la distancia insalvable entre clases desde un punto de vista cínico que roza la distopía, nos movemos en el nivel (salvando las distancias) de producciones como Parasite (2019). La interpretación de Jacob Elordi como el niño rico Felix Catton y la de Barry Keoghan como Oliver y en general todo el reparto son piezas centrales del éxito de la cinta. 

Desde los primeros momentos de la película, la trama se sumerge en la vida de Oliver, un estudiante de familia humilde que experimenta un cambio radical al ser invitado por la adinerada familia Catton a pasar el verano en la mansión Saltburn. Creo que en esa primera parte es donde la película alcanza más valor, tiene una primera hora que nos acerca a los ambientes pijos de la universidad inglesa de forma exquisita. La forma en la que se encadenan las escenas que construyen la relación entre los protagonistas prometen una película muy valiosa. Después, en sus dos últimos tercios, encontramos una historia capaz de sostenerse casi únicamente en recursos estéticos, porque en este apartado es en el que más sobresale la cinta. Y esto no es algo malo, sin duda hay que cuidar el plano visual, sin embargo, pienso que tenían algo grande entre manos que se diluye inevitablemente entre sus excentricidades. Las llamadas “escenas polémicas” han funcionado de maravilla en Tik Tok y han llenado artículos (como este), pero creo que han desinflado un tanto lo que apuntaba hacia una película que, con un poco menos, habría sido más. El que vea la película se dará cuenta de que el revuelo no es para tanto, el término “polémica” es tan personal que no significa nada, se aplica a casi todo y, cuando hablamos de ficción, no tiene mucho sentido. ¿Es polémica la escena de Norman Bates apuñalando a Marion Crane? ¿la del Señor Rubio y el policía en Reservoir Dogs? Puede que lo fueran en su momento, tiempo después eso se difumina y solo queda una buena o una mala película.

El resultado es, en suma, una producción muy notable: divertida, casi perfecta en lo estético, intensa en sus actuaciones e interesante (aunque irreal) en su planteamiento de la lucha de clases. Sin duda, si se pasa por encima de las mal llamadas “polémicas”, se encuentra un producto audiovisual que merece la pena.

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