«La paradoja de Antares», de Luis Tinoco

El próximo 27 de junio se estrena en España La Paradoja de Antares, un drama de ciencia-ficción de producción nacional que viene avalado por unas críticas excelentes. Su director, Luis Tinoco (Mataró, 1978), posee una amplia experiencia como supervisor de VFX en películas como Interestellar, Hércules, Hellboy o Irati y una carrera como cortometrajista en la que destacó Caronte, un corto ganador de 65 premios internacionales y nominado a los Premios Goya y los Premios Gaudí.

La película está protagonizada por Alexandra (Andrea Trepat), una apasionada astrónoma que trabaja para el SETI buscando vida extraterrestre en un radiotelescopio. Una noche recibe una señal, procedente de la estrella Antares, que podría ser de origen alienígena. Tiene poco tiempo para comprobarla por culpa de una tormenta que dejará la antena del radiotelescopio inoperativa en dos horas, pero al mismo tiempo recibe una fatídica noticia: su padre está en el hospital a punto de fallecer. Alexandra ha de tomar una decisión: visitar a su padre o mantenerse atenta a unas señales que confirmarían lo que ha estado buscando toda su vida. Un dilema entre la familia y el trabajo, entre lo humano y lo cósmico.


El intenso debate entre lo profesional y lo personal, probablemente tiene su origen en la pasión por el cine de Luis Tinoco, que invirtió todos sus ahorros en el rodaje de esta película sin recibir ningún tipo de ayuda o subvención. De hecho, el propio cineasta aprovechó el estudio de su compañía de VFX, Onirikal Studios, para recrear el entorno del radiotelescopio donde trabaja la protagonista. La misma cinta hace de la escasez virtud y se plantea el reto de construir una película con una sola protagonista y una única localización. El director salió airoso del desafío mediante un guion muy medido, un uso inteligente de los recursos visuales, un montaje brillante y una convincente interpretación de Andrea Trepat.


La película surgió tras la escritura de dos guiones anteriores que el director no consiguió vender, así como para satisfacer la necesidad de explicar una historia más larga, más compleja, en palabras del propio Tinoco. Esta voluntad y esfuerzo por parte del realizador se plasma en la película a través del personaje de la protagonista, Alexandra Baeza, con la que se identifica completamente. Como él mismo explica: «Yo soy Alexandra de alguna manera. Siempre me ha encantado mi profesión, he disfrutado haciéndola, con los rodajes, la creación, el montaje de efectos visuales. Soy una de esas personas que ha trabajado de lunes a lunes y que ha dejado de hacer cosas por entregar un trabajo, así que puedo entender a la protagonista perfectamente.»

Esperemos que el esfuerzo de sus frutos y podamos visionar próximamente otros trabajos suyos en la gran pantalla.

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