Black Mirror: redefiniendo la oscuridad (II) 

Advertencia: el siguiente artículo desvela detalles de la trama de los capítulos de la nueva temporada de Black Mirror. 

Como apuntamos al final de la primera parte de este artículo, la nueva temporada de Black Mirror trata de ser una reinvención de una serie prácticamente agotada. El año 2020, en plena pandemia de la COVID-19, Charlie Brooker declaró que dudaba de la recepción de nuevas historias sobre sociedades desmoronándose y quería volver a trabajar la comedia. Dicho propósito fructificó en el desarrollo de los documentales paródicos Death to 2020 y Cunk on Earth, donde desarrolló su vertiente satírica desde un ángulo ligero y desenfadado, opuesto al tono habitual de Black Mirror.  

La sexta temporada de la serie es un intento por parte de su creador de volver al mundo que le otorgó un reconocimiento internacional, para tratar de renovarlo y recuperar el elemento sorpresivo en la trama de los capítulos, que se había diluido progresivamente en el transcurso de las temporadas anteriores. 

Según declaraciones de Charlie Brooker, le resultaba frustrante que buena parte de la audiencia se quedara con la percepción de que el mensaje de la serie era que la tecnología es perjudicial. Como vimos en la primera parte del artículo, la visión de la tecnología que presenta la serie se fue volviendo más compleja con el transcurso de las temporadas, en gran medida como un intento del creador de subsanar esta interpretación errónea. En los nuevos capítulos, en cambio, el guion se aleja conscientemente de la premisa tecnológica para centrarse en el auténtico tema de la serie: la maldad humana.  

El primer capítulo que escribió fue Demon 79, el último de la temporada, que cuenta con una trama llena de elementos sobrenaturales situada en el año 1979. La protagonista del capítulo es Nida (Anjana Vasan), una tímida asistente de ventas de origen hindú que ve como su trabajo y entorno se vuelven cada vez más hostiles, a causa del discurso antiinmigración de Michael Smart, un popular líder conservador que refleja en su figura lo peor de las políticas del futuro gobierno de Margaret Thatcher. Cuando parecía que su vida no podría ir a peor, descubre en el sótano de los almacenes donde trabaja un talismán que accidentalmente la vincula con el demonio Gaap. Este le explica que ha de asesinar a tres personas en los días siguientes o una guerra nuclear destruirá el mundo. Para facilitarle la tarea, Gaap le muestra los pecados presentes y futuros de los “candidatos”, revelando que Smart se desvinculará de los conservadores y ascenderá al poder liderando un partido fascista. 

Brooker decide, en esta nueva temporada de la serie, centrar la sátira social, no en un futuro especulativo, sino en la indagación de un pasado que en ocasiones anticipa problemáticas del presente. En Demon 79 la situación asfixiante en la que Nida se encuentra atrapada, entre discursos de odio que problematizan su existencia y el temor constante a una guerra nuclear, tristemente no puede remitir más al presente. 

Otro de los capítulos, el no tan interesante Mazey Day, transcurre en los años 2000 y pone el énfasis de la crítica en los paparazzi y el culto a la fama, que termina degradando tanto a los fotógrafos como a las mismas estrellas de cine. Beyond the sea se centra en un pasado alternativo para contarnos una historia de soledad, remanente de situaciones vividas durante la pandemia, que termina llevando al límite a dos astronautas y sus familias. Loch Henry ocurre en el presente, pero se centra en dos documentalistas que desentierran un escabroso crimen del pasado para realizar un documental true crime que terminará afectándoles de una forma mucho más personal de lo que podrían imaginar. Precisamente, el episodio menos interesante de todos es Joan is Awful,  el único que recupera la premisa especulativa, aunque con una importante carga de humor. 

En conclusión, para Charlie Brooker la génesis del mal radica en el pasado y los problemas del presente constituyen una consecuencia del curso de la historia. Y por debajo de todo ello subyace la condición humana reflejada en un espejo oscuro. 

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