Fotografías: Chema Pombo
El Teatro Lara es uno de los más antiguos y bellos de Madrid. En 1880 abrió sus puertas, y desde entonces no ha parado de ofrecer cultura y diversión a los habitantes de la capital. Es cierto que sufrió algún cierre provisional, pero lo superó, y hoy podemos seguir viéndole brillar en el castizo barrio de Malasaña.
El actor Ángel Caballero estará allí hasta el 25 de julio representando la obra “Donde mueren las palabras”. Todo un reto para Ángel, ya que además de interpretar un papel, es el autor de la obra y la dirige. Sobre el escenario de la sala “Cándido Lara” mantenemos nuestra charla. La energía de millones de personas que han pasado por allí durante 139 años parece escucharnos con sumo interés, puedo sentir sus miradas expectantes…y no estoy loca. Es la magia del teatro.
Una gran vocación
¿Cuándo descubriste que lo tuyo era meterte en la piel de mil personajes?
Lo he sabido desde siempre. Eso es una suerte, porque cuando tienes una vocación tan clara como yo, es más fácil conseguir tu objetivo que si vas dando bandazos.
¿Tuviste el apoyo de tu entorno o debiste pelearlo?
En esto también fui afortunado, mi familia me apoyó en cuanto les dije a qué me quería dedicar. Confieso que he tenido mucha suerte en varios aspectos de mi vida.
Ahora estás inmerso en la obra de teatro “Donde mueren las palabras”, en la que muestras tres facetas artísticas tuyas ¿siempre has deseado escribir y dirigir además de actuar?
Cuando empecé a estudiar arte dramático, me llamaba mucho la atención dirigir. Siempre había querido hacerlo, pero me daba muchísimo respeto y no me atrevía. Escribir es algo que siempre he hecho. Empecé la obra de teatro durante un vuelo largo, y al terminarla la guardé en un cajón. Era algo que había hecho para mí, como una catarsis emocional. Recuerdo que en una ocasión leí que Carrie Fisher había dicho : “Coge lo que más te duele y conviértelo en arte”, es más o menos lo que hice.
Un día, meses después, alguien me preguntó sobre ella. Así que se la enseñé a compañeros pensando que me dirían que era una locura y que mejor no la convirtiese en realidad. Sin embargo fue todo lo contrario, me animaron a hacerla y dirigirla, porque tenía muy claro cómo enfocarla. La envié al Lara, les gustó y me propusieron representarla los viernes. Era increíble lo bien que estaba saliendo todo. En el estreno temí que fuese un fracaso, pero afortunadamente mis miedos no se materializaron. Las entradas se agotaron y la gente se levantó para aplaudir. Es uno de los estrenos más especiales que he vivido.
«Soy muy inconformista y siempre quiero más»
¿Esa postura negativa de pensar que no va a gustar se puede traducir en que eres demasiado exigente en tu trabajo?
Lo has clavado. Con mis compañeros he sido tremendamente exigente en la obra, pero es que no sé hacer las cosas a medias. Cuando salgo, salgo a matar, como decía Paquirri. Pienso en que la gente ha pagado una entrada y hecho un esfuerzo para venir, lo mínimo que puedes hacer es dar lo mejor que ti.
¿Al ser tan exigente puedes correr el riesgo de no sentirte nunca satisfecho?
No, creo que tengo capacidad para saber cuando un trabajo está bien hecho y cuando no. En ese sentido estoy muy tranquilo.
Ángel, ¿el teatro era lo que más deseabas hacer cuando te decantaste por la interpretación?
Realmente disfruto mucho con los tres medios. Además soy muy inquieto porque cuando estoy haciendo teatro me apetece mucho rodar, y cuando estoy en el cine o televisión me muero por hacer teatro. Soy muy inconformista y siempre quiero más.

«La obra que estoy representando es lo más duro que he hecho»
¿Entiendes que un actor no haga teatro por miedo?
Entiendo ese miedo a la exposición al público. En mi caso, estoy seguro que yo hago esto como un ejercicio de inconsciencia. Si me paro a pensar que voy a pisar un escenario con toda la sala llena de gente y que me van a estar juzgando cada paso que dé…no lo haría. Ni yo ni nadie. Comprendo que haya profesionales que prefieran tener una cámara y un equipo delante que le van a proteger. Cuando yo ruedo me siento así, porque hay un equipo que no va a permitir que yo esté mal. Necesitan que ese producto salga lo mejor posible. En el teatro tú eres tu producto y el máximo responsable.
Cuéntanos, ¿te has sentido alguna vez muy tocado emocionalmente por un personaje?
Fíjate, creo que la obra que estoy representando ahora es lo más duro que he hecho, porque tiene tintes autobiográficos. Al darme cuenta que con cada función realizaría un viaje emocional, pensé que iba a ser muy complicado para mí. Lo bueno es que cuando cae el telón, me voy a casa y no me llevo al personaje.
¿Cuál es tu proceso creativo tanto para escribir, como dirigir y actuar?
El proceso es muy parecido en los tres casos: la música. La música te lleva a un estado emocional determinado muy rápidamente. Cada personaje que interpreto tiene una canción. Con Paquirri eran los Chunguitos con su “Carmen, Carmen” y “Torero” de Julio Iglesias y El Puma. Con la serie “Brigada” ha sido mucha música de los 70 y los Bee Gees. Por eso, la música que he elegido para la obra me ayuda mucho a entrar en situación.

Cuéntanos tus proyectos, Ángel.
Ahora estoy muy centrado en la obra, la cual estaremos representando en el Lara hasta finales de julio. Estoy pendiente de saber si habrá una segunda tempora de “Brigada, Costa del Sol”, y además he sacado el libro de la obra en la editorial Zumaque, y durante la gira haré un recorrido paralelo para presentarlo por todas las librerías de España.
Su película favorita es…
Pasemos a la segunda parte de la entrevista ¿cuál es tú película favorita de la historia del cine?
¿Te cuento un secreto? Antes de cada estreno me pongo a ver “¡Qué ruina de función!” (1992, Bogdanovich), o “Balas sobre Broadway” (1994, Allen), ambas me recuerdan todo lo malo que puede pasar en una función, y si me suceden a mí, no soy el único.
https://www.youtube.com/watch?v=JZ9ZXmf2Q7c
¿Una secuencia?
En este caso elegiría una de “Notting Hill” ( 1999, Michell). Soy muy romántico, y me encanta aquella en la que Julia Roberts va a buscar a Hugh Grant para decirle que solo es una chica pidiéndole a un chico que la quiera, porque eso de la fama no es real. Me encanta, es una de las comedias románticas mejor escritas de principio a fin.
