Cuando pensamos en criminales despiadados, muchas veces se nos vienen a la mente figuras masculinas. Sin embargo, la historia está llena de mujeres que cometieron crímenes terribles y que lograron pasar a los libros de criminología por su frialdad, astucia o crueldad. A lo largo de los siglos, estas asesinas temibles demostraron que el mal no entiende de género. Hoy vamos a repasar a diez de ellas, cada una con una historia escalofriante detrás.
1. Elizabeth Báthory: la condesa sangrienta
Elizabeth Báthory, noble húngara del siglo XVI, es considerada una de las asesinas más prolíficas de la historia. Se la acusó de torturar y matar a cientos de jóvenes sirvientas. La leyenda cuenta que se bañaba en sangre para mantener la juventud, aunque esa parte probablemente sea un mito. Lo cierto es que sus crímenes fueron tan brutales que hasta el emperador tuvo que intervenir. Terminó condenada a vivir encerrada en su propio castillo hasta su muerte.

2. Belle Gunness: la viuda negra de América
En Estados Unidos, a finales del siglo XIX, Belle Gunness se convirtió en una de las asesinas más inquietantes. Esta mujer de origen noruego atraía a hombres con promesas de matrimonio y estabilidad económica. Una vez bajo su techo, muchos desaparecían misteriosamente. Se cree que asesinó a más de 40 personas, entre maridos, pretendientes e incluso a sus propios hijos adoptivos. Su granja en Indiana se convirtió en una auténtica fosa común.

3. Aileen Wuornos: la asesina de la autopista
En los años ochenta, Aileen Wuornos trabajaba como prostituta en las carreteras de Florida. Fue condenada por matar a siete hombres, alegando que lo hizo en defensa propia ante intentos de violación. Su caso conmocionó a la opinión pública y desató debates sobre la violencia de género, la marginalidad y la pena de muerte. Fue ejecutada en 2002. Su vida inspiró películas, documentales y hasta canciones, convirtiéndola en una figura polémica de la cultura popular.

4. Irma Grese: el ángel de la muerte
Durante la Segunda Guerra Mundial, Irma Grese se ganó el apodo de “el ángel de la muerte” por su brutalidad como guardiana en los campos de concentración de Auschwitz y Bergen-Belsen. Apenas tenía poco más de 20 años cuando ejercía torturas, castigos crueles y asesinatos. Su sadismo no pasó desapercibido en los juicios de Núremberg, donde fue condenada a la horca.

5. Mary Ann Cotton: la viuda envenenadora
En la Inglaterra victoriana, Mary Ann Cotton se convirtió en una auténtica máquina de matar. Se le atribuyen más de 20 asesinatos, en su mayoría de maridos, amantes y hasta hijos, todos envenenados con arsénico. Su motivación principal era cobrar seguros de vida, lo que la convirtió en una de las pioneras de este tipo de crimen en serie. Fue ejecutada en 1873, tras un juicio muy mediático.

6. Myra Hindley: la pesadilla británica
Myra Hindley, junto a su pareja Ian Brady, cometió los infames “asesinatos de los páramos” en la década de 1960 en Inglaterra. Sus víctimas eran niños y adolescentes, lo que provocó una indignación masiva en el país. Las grabaciones y fotografías que documentaban los crímenes añadieron un grado extra de horror al caso. Myra murió en prisión en 2002, sin mostrar nunca un verdadero arrepentimiento.

7. Leonarda Cianciulli: la fabricante de jabón humano
En la Italia de los años treinta y cuarenta, Leonarda Cianciulli asesinó a varias mujeres con el fin de “proteger” a su hijo de una supuesta profecía que le auguraba desgracias. Su método fue tan macabro como peculiar: despedazaba los cuerpos y con los restos hacía jabón y pasteles que repartía entre vecinos. Fue condenada a prisión y luego a un hospital psiquiátrico, donde pasó el resto de su vida.

8. Juana Barraza: la mataviejitas mexicana
En México, durante la primera década del siglo XXI, Juana Barraza sembró el terror en Ciudad de México. Ex luchadora profesional, se convirtió en asesina en serie de ancianas. Se disfrazaba de trabajadora social para ganarse la confianza de sus víctimas y luego las estrangulaba. Fue capturada en 2006 y condenada a 759 años de prisión, convirtiéndose en una de las criminales más conocidas de Hispanoamérica.

9. Dorothea Puente: la casera asesina
En California, Dorothea Puente administraba una pensión para personas mayores y con problemas sociales. Lo que parecía un acto de solidaridad escondía un lado oscuro: envenenaba a sus inquilinos, enterraba los cuerpos en su jardín y se quedaba con sus cheques de asistencia social. Su aspecto de anciana amable contrastaba con su verdadera naturaleza criminal. Fue arrestada en 1988 y condenada a cadena perpetua.

10. Griselda Blanco: la madrina de la cocaína
Aunque más conocida por su papel en el narcotráfico, Griselda Blanco no se quedó corta en cuanto a violencia. En las décadas de 1970 y 1980, se convirtió en una de las figuras más temidas del cartel de Medellín. Apodada “la madrina” o “la viuda negra”, se calcula que estuvo detrás de cientos de asesinatos relacionados con su negocio. Su historia refleja cómo el poder, el dinero y la sangre estuvieron unidos en el auge del narcotráfico.

La figura de estas asesinas temibles nos recuerda que el crimen no tiene un solo rostro. Aunque muchas de ellas actuaron en contextos históricos y sociales muy distintos, todas comparten la capacidad de manipular, engañar y eliminar a quienes se interponían en su camino. La fascinación por sus historias no reside en glorificarlas, sino en intentar comprender qué las llevó a convertirse en lo que fueron. Porque, al final, detrás de cada una hay un espejo oscuro de la condición humana.
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