Bueno pues, como ya sabéis, el pasado sábado estuve gracias a Micinexin en la gala de los premios Forqué.
Antes de seguir con la crónica de todo lo que me pasó, quiero deciros que en esta vida todo es posible, puedes estar en casa limpiando los areneros de tus gatos y al día siguiente compartir espacios con Noriega o Juan Antonio Bayona, puedes un día ponerle el suero hipodérmico a tu gatita anémica y a la mañana siguiente, tener la oportunidad de ver a José Mota en directo y que se haga una foto contigo para la web. Todo es posible en este multiverso.
Primero deciros que yo soy una chica normal haciendo cosas normales, que me topo con estas oportunidades porque de alguna manera se las pido al universo, me gusta escribir y me gusta el cine y el que está al mando, pues de vez en cuando me debe escuchar, porque aquí estoy redactando noticias sobre el tema y colgando fotos e impresiones de los Forqué.
La vida es una peli dentro de otra peli, puedes ser la protagonista de cualquiera de ellas, nunca lo dudes, hay un oscarizada película que ya habla sobre esto.
Total que me levanto un sábado y me voy con mi Galaxy A5 con la batería tocada a cubrir la gala, iba a ir en coche hasta algún pueblo cercano y dejarlo aparcado y seguir en transporte público, pero le eché más valor del que hacia falta y me dirigí por la M-40 dirección al recinto ferial, no me pasó nada claro, lo que pasa es que el cortisol me tiene secuestrada la confianza.
Lo primero que hice fue localizar fue el bar después de dejar el coche en el parking, para mi angustia solo había botellas de agua, en la planta de abajo del salón, donde se celebrara el photocall, había un cóctel previo a la gala, las chicas bajaban por las escaleras mecánicas agarrándose las colas de los vestidos para evitar el drama, no pillé nada del cóctel porque estaba más pendiente de que la batería no se fuera al traste que de colarme en la fiesta, gracias a las chicas de Icon que tenían disponibles los únicos 4 enchufes en 200m2 a la redonda, seguí flasheando al personal.
La gente molona estaba en otro bar detrás del espacio de maquillaje según iban terminando con las fotos, y como ya si fuera mi vecino de enfrente me encontré otra vez con el «Omnipresidente» señor Cerezo, ¿sabéis que es mi vecino den San Martin, verdad?
Creo que es hora de pedirle un festival de cine para nuestro pueblo, viendo tantas sincronías sería lo normal, según sus amigos, siempre coge el teléfono, por lo tanto es algo que dejo apuntado para la próxima, los níscalos que recogemos en otoño cerca de su finca están muy buenos, Níscalos Film Festival, ya tengo el nombre señor Cerezo.
Una película dentro de otra película
El pasillo del photocall era muy largo, los nominados iban pasando por orden hasta un final plagado de publicidad y tener tan cerca a Pablo Chiapella y Macarena Gómez me daban ganas de gritar, aparcá!!!, pero me hubieran echado.
Como tengo el chiste metido en el cuerpo, también me dieron ganas de decirle al Señor Colomo que he estado empadronada más de 35 años en «el más allá», o a Paz Padilla, amiga de «La Chusa», que no me pinchara, ahora caigo que, cuando yo era muy pequeña estaba enamorada de José Mota y fantaseaba con que éramos novios formales y residentes en Madrid, qué cosas, ahora tengo foto de ese noamor de juventud.

Noriega en las distancias cortas es reguapo, además ese día tenía fresco «Abre los Ojos» que habían pasado en la 2 la noche anterior, y creo que ahora mismo estoy fantaseando también con que seamos novios y residentes en San Martín de Valdeiglesias , le podría hacer un arroz con los níscalos que crecen cerca de la finca de Cerezo.

Del tremendo actor en el que se ha convertido Hovik Keuchkerian, me venían recuerdos de cuando yo era una joven maquilladora e hicimos un corto juntos, juraría que se me quedó mirando, así de soslayo, de esas veces que no colocas una cara en el espacio/tiempo, pero no me atreví a decirle nada y siguió escaleras mecánicas abajo camino del cóctel. Le deseo lo mejor por «Un amor» de Coixet que va como un tiro hacia los Goya.
A Malena Alterio, que iba preciosa de verde, también la maquillé en alguna producción de moda para alguna revista, sé que en algún momento he sido parte de un libro de Bukowsky sin pretenderlo o que algunos capítulos de «Factotum» han sido expresamente escritos para mí, he hecho casi de todo.

La vida es un regalo, todo lo que ocurrió el sábado era como un recordatorio de que todo es posible, la existencia es una gran puerta giratoria y yo a veces estoy saliendo de esa puerta hacia algún escenario donde siempre fantaseé.
No me quedé a la gala porque estaba ya muy cansada, el auditorio me impresionó, era un hervidero de expectación, me recordaba a esas obras de teatro de fin de curso donde todos los padres están hiper emocionados por ver a sus hijos actuar, pero doy fe de que la organización fue perfecta, las chicas que sentaban al personal lo tenían todo controlado, juro que me arrepiento de no haber estado un ratito más, pero como ya os digo, el cortisol me tiene secuestrada la confianza y antes de que el sueño se transformara en realidad, me fui a mi casita recorriendo la M-40 como en una peli de David Lynch, mirando la línea discontinua esperando no matarme, impaciente por ver a mis gatos y contarle a mi chico que nuestra puerta giratoria es maravillosa.
Le encontré terminado de ver la gala emocionado por las palabras que tuvo Paz Padilla, y yo, sonriendo, porque en algún tiro esquivo de cámara podría haber estado saludando a mi madre desde el graderío y ya estaba en casa enfundándome el pijama de mono enterizo del Primark, mientras los Javis recogían el Forqué a la mejor serie por «La Mesías».
Una pasada el multiverso, puedes hacer lo que quieras, porque como me dijo mi hermana el otro día por Instagram, puedes hacerlo, forque tu lo vales, no lo olvides.
