Santiago Camacho: «El día que salga una opción electoral que abogue por el sentido común me tienen no solo como votante sino como activista»

Fotos: Cortesía Santiago Camacho.

Santiago Camacho es un referente cuando hablamos de misterio, conspiraciones e historias que no suelen aparecer en los medios convencionales. A lo largo de su carrera, ha investigado algunos de los temas más intrigantes y polémicos, llevándonos a cuestionar la realidad que damos por sentada. En esta charla, hablamos con él sobre su trayectoria, conspiraciones y sobre cómo ha cambiado la forma en que consumimos información en la era digital. También nos cuenta su experiencia con el podcasting. ¡Disfrutad de la charla!

«En mi carrera profesional he hecho prácticamente de todo, y aquí me siento en mi sitio por la libertad e independencia que se respira»

Santiago, todos conocemos tu faceta de investigador, escritor, divulgador y músico. ¿Una vocación fue llamando a la otra?

Bueno la música es un hobby, es una vocación frustrada si quieres. Podríamos decir que es una amante cruel: yo la quiero mucho, pero ella no me quiere nada. ¡Qué le vamos a hacer! Sin duda, la música ha sido una constante en mi vida. Desde muy jovencito empecé tocando la batería en un grupo punk. Luego aprendí a tocar la guitarra, y también me empezaron a interesar los teclados. Además, ahora la tecnología permite que hagas cosas muy interesantes tú solito en casa,

Mi vocación real ha sido la comunicación y dedicarme al periodismo. Lo que más me fascina es contar historias, y me gusta que sean las historias de los protagonistas, nunca serlo yo. Siempre he pensado que si un comunicador se convierte en protagonista de lo que comunica algo está haciendo mal.

Una curiosidad, ¿te has sentido en algún momento atraído por el mundo de Youtube?

Mira, mucha gente me ha preguntado por qué no me abro un canal en la plataforma, y hay varias razones por las que no lo hago. La principal, es que yo trabajo con la voz y mi herramienta de trabajo más importante es la imaginación del oyente. Si les distraigo con mi cara, que tampoco es que sea algo especialmente maravilloso para estar viendo constantemente en pantalla, o les distraigo con lo que llevo puesto, con la pinta que tengo ese día, o si tengo más o menos ojeras, los estoy sacando de la zona, digámoslo así, donde me interesa tenerles.

De momento, con el podcasting no me va nada mal y tampoco quiero ser el más rico del cementerio. La verdad es que no me importaría experimentarlo porque soy muy catacaldos, pero tampoco me llama especialmente la atención.

Santiago, desde hace unos años estás triunfando con el podcast «Días extraños», ¿podríamos decir que has sabido encontrar la esencia del podcasting y enganchar al público con las pildoritas que vas colgando durante toda la semana?

Bueno, digamos que ha sido más casualidad que mérito mío. Tengo la inmensa suerte de que mis oyentes y yo compartimos los mismos intereses, se ha creado una una comunidad con su propia identidad muy rápido. En cuanto a lo decías de dividirlo, principalmente lo que doy a parte son las entrevistas con los invitados y colaboradores. Lo hago así porque a lo mejor es un tema que a la gente le puede interesar independientemente del contenido total del podcast. Se puede decir que es una forma de abrir público.

Yo llegué al podcasting de fuera, y la acogida por parte de mis compañeros fue muy buena. En mi carrera profesional he hecho prácticamente de todo, y aquí me siento en mi sitio por la libertad e independencia que se respira, y además, trabajar en casa es una maravilla.

Santiago Camacho
El podcast «Días extraños».

El siglo XXI es una época en la que tenemos mucha información al alcance de la mano, también se supone que todos tenemos una cultura mayor que la de hace cincuenta, sesenta o setenta años. ¿Sin embargo, no consideras que es el siglo de los grandes bulos porque nos lo creemos todo?

Claro, la esencia del asunto la has dicho en el enunciado de la pregunta. ¿Tenemos una cultura mayor realmente? A ver, tenemos mucha más información, lo cual tampoco quiere decir gran cosa. Te voy a poner un símil. A lo mejor un señor de hace treinta o cuarenta años, que estaba informado por los medios de comunicación, que leía, que escuchaba la radio, que veía la televisión, tenía en su mente, digámoslo así, una biblioteca. Es decir, tenía un montón de información estructurada, organizada, perfectamente.

Ahora tenemos mucha más cantidad de información a nuestra disposición. Pero lo que poseemos en la cabeza no es una biblioteca, es un tiradero donde está todo manga por hombro, donde está todo desperdigado. Es la habitación típica de un adolescente con las cómics por un sitio, las zapatillas por otro, la guitarra debajo de una pila de ropa… Esa es la diferencia actual. Por esa razón, la desinformación, los bulos y las historias que no deberían tener el menor crédito, terminan cuajando y prosperando, porque la información no es nada sin criterio. Y lo que falta es criterio.

«La mayor parte de los bulos que se propagaron sobre el tema de la Dana, no venían de San Petersburgo ni de ningún sitio de estos, sino de ciudadanos españoles que tenían un un interés ideológico a la hora de intoxicar»

Estoy totalmente de acuerdo contigo

Siempre lo he dicho, a mí me pagan por dos cosas: por contar historias y sobre todo, esa es la parte invisible, me pagan por tener criterio. Obviamente pasó una serie de horas al día revisando información, leyendo incontables artículos, y parte importante de mi trabajo es realizar una criba profesional. Exigirle eso al público en general es utópico e injusto. Pero ese es el gran problema, tenemos una gran cantidad de información absolutamente caótica. Lo cual, en realidad, no es cultura. Es más bien una especie de síndrome de Diógenes informacional. El caldo de cultivo perfecto para que los bulos prosperen.

Santiago, los bulos tienen la misión de contaminar los medios de comunicación y a la sociedad, ¿a quién beneficia tanta contaminación?

Pues lo decía la sabiduría popular, a río revuelto ganancia de pescadores. Mira, hay tres tipos de de actores a la hora de lanzar esos bulos con tres tipos de intereses muy diferentes. El tipo uno, son los los actores gubernamentales, las potencias que son hostiles en este momento a Occidente y a la Unión Europea. En este caso, estaríamos especialmente hablando de China, Rusia e Irán. Desde ahí se se lanza muchas desinformación.

En su día fue muy célebre la famosa granja de troles de de San Petersburgo, en donde había un edificio entero con gente dedicada exclusivamente a intoxicar en los diferentes países del occidente, incluida España. Este sería un sector importante, cuyo interés es geopolítico y cuyos objetivos son debilitar las instituciones, la democracia y debilitar la cohesión social en nuestros países.

Luego están los actores internos, que se dividen en dos vertientes. La vertiente uno son los partidos políticos y las organizaciones políticas, los cuales suelen estar bastante en mantillas en este asunto y ser muy cutres a la hora de hacerlo.

Aquí los peligrosos son los ciudadanos particulares, a los que ubicaríamos en la segunda vertiente. La mayor parte de los bulos que se propagaron sobre el tema de la Dana, no venían de San Petersburgo ni de ningún sitio de estos, sino de ciudadanos españoles que tenían un un interés ideológico a la hora de intoxicar o bien en contra del gobierno central o bien en contra del gobierno autonómico. Aquí había para todos.

Y luego hay un tercer sector que es probablemente el más interesante y a veces el más notorio. Este sector me recuerda a un dicho que decía mi abuelo: » Dios nos libre de los tontos, que de los malos ya nos libramos nosotros».

Santiago Camacho
Granja de trolles de San Petersburgo

Permíteme decir que tu abuelo era un gran filósofo.

Bueno, pues hay un montón de gente que bien por el gamberrismo digital, por travesura o por darse importancia o simplemente porque quiere ver el mundo arder, les gusta enredar y hacen muchísimo daño. Esos serían los tres ejes desde los que nos cae de toda esta lluvia de desinformación que nos que nos invade.

«Ha habido periodistas de investigación muertos por meterse en camisas de once varas, desde siempre el poder se ha resistido a que se conozcan estas cosas»

Santiago,tú eres uno de los grandes expertos en conspiraciones ¿podríamos decir que los grandes reyes de la conspiración son los estadounidenses y los rusos?

Probablemente. En todas partes cuecen habas, pero cuanto mayor es la influencia internacional de un país, obviamente mayor es el el alcance y la posible repercusión en otros. En cuanto a Estados Unidos, fíjate que en cierto sentido es bueno que la mayor parte de las conspiraciones vinieran de allí o al menos las más conocidas.

¿Bueno?

Sí, verás. Las conspiraciones que surgen en un régimen autoritario o en una dictadura, sencillamente no se llegan a saber. Que que se sepa tanto de Estados Unidos, quiere decir que por lo menos es una democracia, que hay contrapesos al poder, que hay periodistas de investigación, y movimientos ciudadanos. Quiere decir también que hay gente que investiga y que en un momento dado da la cara.

Todo lo que sucedió en la antigua Unión Soviética, en realidad lo supimos cuando se disolvió. Del telón de acero no salía absolutamente nada. Entonces, el hecho que se sepan las cosas es un síntoma de salud democrática. Los sitios que a mí me asustan de verdad son los sitios de los que no se sabe nada. ¿Qué pasa en Corea del Norte? Sabes que la gente vive más o menos oprimida pero no se conoce mucho más. Y lo mismo sucede en Irán.

Santiago, ¿las conspiraciones salen a la luz porque los investigadores son realmente buenos o porque al país conspirador le interesó que se supieran?

La mayoría de las veces no se quiere que esas conspiraciones se sepan. Te voy a decir un caso actual, Edward Snowden no puede volver a Estados Unidos. Reveló absolutamente todos los tejemanejes de la agencia de Seguridad Nacional: cómo se espiaba a todos los ciudadanos de Estados Unidos y de prácticamente el resto de los países incluidos los aliados. Reveló cómo se manipulaban las redes sociales y un montón de cosas más. Al final tuvo que salir por patas del país y refugiarse en Moscú, donde todavía sigue y seguirá por muchos años. A no ser que Donald Trump nos dé una de esas sorpresa que nos está dando últimamente.

Ha habido periodistas de investigación muertos por meterse en camisas de once varas, desde siempre el poder se ha resistido a que se conozcan estas cosas. Una de las conspiraciones más conocidas de los Estados Unidos es la del proyecto MK Ultra. Sabemos de él por testigos, pero la práctica totalidad de la documentación se quemó en un acto absolutamente ilegal. Se sospecha que lo que sabemos del proyecto es solo la punta del del iceberg.

Santiago Camacho

«La revista Cambio16 publicó la historia real de la colza y al poco tiempo se presentaron unos señores con unos maletines y trajes de buen corte en la redacción»

Si hablamos de conspiraciones importantes de la España contemporánea, yo pondría tres: Carrero Blanco, la colza y el 11M. ¿Estás de acuerdo?

Sí, y en un escalón muy inferior pondría el incendio del edificio Windsor. Son tres episodios en los que hay cierto consenso político para no tocarlos. Se pasa muy de puntillas sobre ellos aunque todo el mundo sepa que existe una cara B. Te voy a poner un ejemplo que no dice nada a favor del gremio al que pertenezco: el asunto de Barbara y el rey se conocía en todas las redacciones.

Los periodistas no somos tontos, no solo lo sabemos todo sino que somos unos lenguaraces cuando nos juntamos entre nosotros. Un gremio en el que se te valora en función de lo que sabes, te gusta presumir. Por lo tanto, hay cosas que todo el mundo sabe en la profesión y no puede contar públicamente porque le acarrearía serios problemas.

En el tema de la colza se implicó en cuerpo y alma Faber-Kaiser con una increíble investigación que a mí me convence totalmente…

De hecho, la historia de Andreas está respaldada por un montón de pruebas. La revista Cambio16 publicó la historia real de la colza y al poco tiempo se presentaron unos señores con unos maletines y trajes de buen corte en la redacción. A la semana siguiente rectificaron.

En el asunto mal llamado de la colza, sería más correcto decir del síndrome tóxico, había muchos intereses políticos. Verás, el asunto habría sido de otra manera si no hubiésemos estado en aquella época negociando nuestra entrada en el mercado común. ¿Por qué? Porque si realmente hubiese sido una intoxicación alimentaria, pero no de ese tipo, sino con un producto agrícola como eran los tomates de roquetas de mar, la negociación se podía haber retrasado años.

Claro, no es lo mismo que cuatro golfos adulteren un aceite y lo vendan como de consumo doméstico, a que haya habido un accidente gravísimo en un producto, que además se exportaba, como eran los tomates. Y que eso, además, haya traído un montón de muerte y de daños perpetuos.

Igual tampoco hubiese sido tan serio de no haber estado probablemente implicada una gran compañía química y farmacéutica que era la que fabricaba el Nemacur, un pesticida para controlar las lombrices concretamente. Bueno, pues ese producto en teoría era algo seguro, pero hubo alguien que lo usó pésimamente mal, y y eso trajo lo que trajo.

Entonces claro, entre que la compañía no quería verse envuelta, entre la negociación del mercado común, entre pitos y flautas, pues al final dijeron que casi era mejor cargarle el mochuelo a los del aceite y aquí no pasa nada.

Santiago Camacho

Además, los políticos siempre nos han tratado como a niños. Recuerdo que cuando explotó lo del síndrome tóxico, salió el ministro de sanidad a decir que lo que provocaba la enfermedad era un bichito tan pequeño que si se caía de la mesa al suelo se mataba…

La gran tara de los políticos, algo que les hace llorar mucho cuando a posteriori se dan cuenta de que no es así, es que nos tratan como a gilipollas porque realmente creen que lo somos, Es algo típico de los políticos a nivel mundial. Pero ya dijo Lincoln, puedes mentir a a todo el mundo durante algún tiempo, incluso puedes mentir a alguno siempre, lo que no puedes es mentir a todos siempre, porque a veces se te ve el plumero. Y eso es lo que luego trae quebrantos y lamentos cuando los han apeado de la presidencia, ¿y cómo no te van a apear?

«Siempre buscamos una etiqueta que nos defina delante de los demás, y aveces esas etiquetas se vuelven más importante que nuestro yo real»

El problema es que una gran parte de la población acepta que la traten así.

El problema es que ahora mismo en parte de la ciudadanía hay un fanatismo político importante. La gente está ahí por sus colores, por su camiseta, exactamente igual que lo estaría con un equipo de fútbol. Y aquí nos estamos jugando cosas mucho más serias. Además, a mí me parece asombroso la capacidad que tenemos de comprar packs ideológicos enteros.

Por ejemplo, si tú eres de derechas te tienen que gustar los toros y ademas debes apoyarlos. ¿Por qué? Y si eres de izquierdas, tienes que estar de acuerdo con un montón de cosas identitarias que unas te irán y otras no. Todo se reduce a estar conmigo o contra mí y a comprar el paquete entero. Y comprarlo incluye tu chaleco acolchado en un caso y tu pañuelo palestino en el otro.

No entiendo que la gente prefiera vivir engañada por el simple hecho de sentirse políticamente vencedora…

No solo no solo sentirse vencedora. Hay una cuestión que no hay que desestimar en los tiempos que corren. Somos animales sociales, nuestro instinto de pertenencia es muy intenso. Sentirse parte de de una comunidad o colectivo es una cuestión fundamental. Esto se ha extremado precisamente porque vivimos en sociedades muy aisladas.

De repente, el señor o la señora que está haciendo sus bulos y que apenas tiene vida social, siente que hay un montón de gente que cuando publica lo que sea le jalean, le dan likes y le aceptan en su colectivo. Eso alimenta la necesidad de pertenencia que tenemos los seres humanos. Por eso las cuestiones identitarias se están volviendo tan importantes en el siglo XXI

Siempre buscamos una etiqueta que nos defina delante de los demás, y a veces esas etiquetas se vuelven más importante que nuestro yo real.

También los demás no se exigen esas etiquetas, si no no saben dónde ubicarnos…

A ver, a mí los más tontos siempre me han dicho que o soy muy facha o soy muy rojo. Y los más de listos, que tampoco es que sean especialmente listos, pero por lo menos son son más listos que los otros, dicen que soy tibio…

«El problema de la mayoría silenciosa es que es tan silenciosa, que al final le acaban comiendo la merienda los otros»

Ah, te llaman tibio porque no eres radical…

Y por que las payasadas de unos no me gustan y las de los de enfrente tampoco. Creo que estoy en en el bando del sentido común. Curiosamente hay mucha gente así, es lo que se denomina la la mayoría silenciosa. Mira, te pongo un ejemplo muy claro que es especialmente sangrante en nuestro país, me refiero a la Guerra Civil. La historia que nos venden es la de un país dividido en dos mitades. Eso es una mentira como la copa de un pino.

Siendo muy generosos, había un diez por ciento de hooligans de un lado, y otro diez por ciento del otro. Ese veinte por ciento enredaron al ochenta por ciento restante, que solo quería vivir y que lo dejasen en paz. Lo enredaron en una contienda sangrienta, y después, en una década y pico de pobreza absoluta y en una dictadura. Eso puede pasar en cualquier país, en cualquier sociedad, hacen falta muy pocos tarados para liarla parda. El problema de la mayoría silenciosa es que es tan silenciosa, que al final le acaban comiendo la merienda los otros.

Eso de que unos pocos tarados la pueden liar muy gorda en un país da bastante miedo.

Sí. Yo siempre he dicho que el día que salga una opción electoral que abogue por el sentido común, por la buena gestión y no le importen las cuestiones identitarias o que se hable o no catalán en determinadas autonomías, a mí me tienen no solo como votante sino como activista. Estoy con el que solo se preocupe de llevar el país como una casa, con las necesidades básicas cubiertas. Esa opción electoral no solo me tendrá a mí, también a la mayoría silenciosa.

Estoy totalmente de acuerdo contigo, nos encontramos en un periodo de la historia donde nuestros políticos son grandes teóricos y malisímos gestores. Lo hemos visto claramente con la tragedia de la Dana.

Eso se ve muy bien en los ayuntamientos de cierto empaque, los cuales realmente llevan los técnicos municipales. Ellos sacan adelante todo, y los concejales de los diferentes partidos están para las tonterías, para enredar y para malgastar. Al final piensas que a quién quieres votar es a esos técnicos municipales.

Volviendo al tema de las conspiraciones, creo que un tercer foco muy importante sería el Vaticano. ¿Estás de acuerdo, Santiago?

Sí, claro. Todo es secreto allí, todo se dice en voz bajita. Ten en cuenta que es una monarquía absoluta. Es un país muy pequeñito, pero que todavía tiene mucha influencia, aunque la ha tenido mucho mayor en el pasado. Allí se siguen llevando las cosas como en la Italia del Renacimiento. Las reuniones secretas, los complot para que alguien subiera o bajase, eran el pan nuestro de cada día en épocas en las que se gestionaba un poder inmenso.

La época del siglo veinte realmente dura en ese sentido fueron los año setenta y ochenta, porque había mucho dinero sucio de la mafia, de la corrupción italiana, y de cosas tan poco santas como de tráfico de armas. Por lo tanto, existían muchos intereses en juego, así que no era raro que apareciese gente colgada de los puentes de Londres o que se muriese algún Papa de manera sorprendente a los treinta y tres días de ser elegido.

Santiago Camacho

Santiago, ¿crees que una de las conspiraciones más duras que el Vaticano ha sufrido en su contra fue el rapto de Emanuela Orlandi?

Nunca sabremos si fue un un caso estrictamente civil o si realmente fue una forma de presión en contra del Vaticano. Si Emanuela Orlandi hubiese sido hija de un funcionario de Roma en lugar de serlo en el Vaticano, a lo mejor no hubiese sido una noticia que transcendiese tanto en el tiempo. Todo lo que sucede allí siempre está envuelto en un halo de secretismo. Eso lo supo ver muy bien Dan Brown. Se infló a vender novelas simplemente aprovechando ese efecto halo del Vaticano

El caso Orlandi es muy complejo, y me encantaría que alguna vez saliese la verdad a la luz aunque lo veo complicado.

«Cuando se estaba muriendo, Howard Hunt confesó, y está grabado en una cinta, que él fue uno de los tiradores y organizadores del asesinato de Kennedy»

Alguien debería salir a contar la verdad aunque solo fuese por humanidad. Su hermano Pietro no deja de luchar para que el nombre de su hermana no caiga en el olvido.

Es pedir mucho, y además se tendría que hablar de otras cosas que no interesa que se hablen. Este caso es muy parecido, en lo que se refiere a todas las capas que tiene encima, al asesinato de Kennedy, De repente, Trump firma una orden ejecutiva para que se sepa todo lo del asunto de Kennedy, y entonces el FBI descubre que tiene dos mil y pico expedientes, y catorce mil páginas que no sabía que tenía. Ahora que lo pide el presidente habrá que dárselo, sobre todo en un momento en el que está echando a tanta gente.

Cuando hay un secreto de ese calibre hay tanta gente apoyando para ocultarlo de diferentes formas, que resulta muy complicado que se sepa nada. Incluso es probable que aquellos que favorecen su ocultación ni siquiera sepan la verdad completa porque solo ocultan su parte. Puede suceder también que estas personas no estén compinchadas para mantenerlo todo en la oscuridad, pero con sus actos crean una especie de conspiración involuntaria porque hay consenso en mantener silencio.

Respecto al asesinato de Kennedy, creo que tenemos las cosas más claras sobre lo ocurrido que en el de Emanuela, y eso que es más lejano en el tiempo.

Sí. En el caso de Kennedy hay muchas cosas que me indignan. En la jurisprudencia americana, y en el resto de países es algo parecido, las confesiones en el lecho de muerte se tienen muy en cuenta y se les da un peso específico porque el que lo hace no tiene nada que perder ni ganar. Pues bien, existe una confesión en el lecho de muerte de Howard Hunt, el espía y agente de la CIA que organizó buena parte de la invasión de bahía de Cochinos. Fue también uno de los que pillaron en el edificio Watergate cuando lo de Nixon, ha estado metido en todos los embolados sucios de los Estados Unidos durante durante su época.

Cuando se estaba muriendo, Howard confesó, y está grabado en una cinta, que él fue uno de los tiradores y organizadores del asesinato del presidente. Dijo que todo fue a expensas del vicepresidente, y que se contrató a un gran tirador de la mafia corsa. Incluso dijo que el tercer tirador era un agente de la CIA que odiaba a Kennedy porque se había acostado con su mujer. Durante una hora de grabación lo cuenta todo con pelos y señales, pues bien, nadie le hizo el menor caso.

No conocía la historia y la verdad es que no doy crédito , ¿cómo pueden despreciar un testimonio de semejante calibre? Por cierto, en la película «JFK: Caso abierto» es donde mejor se relata cómo fue orquestada la conspiración contra el presidente ¿no te parece?

Sí, de hecho la película fue tan influyente que gracias a ella se firmó la ley de 1997 en la cual se decía que iban a ser desclasificados todos los documentos sobre el tema veinte años después. Ley que no se cumplió. En el 2017 era a Trump a quien le tocaba hacerlo, pero hizo caso a la CIA cuando le aconsejó que era mejor que no sacara ciertas cosas a la luz. Parece que en esta legislatura sí quiere hacerlo, lo que significaría acabar con el asunto Kennedy, el de su hermano Robert y el de Luther King. Tres asesinatos hechos con la misma plantilla.

Santiago Camacho

Pensaba que el asesinato de Luther King era más un tema racial que político…

A Luther King se le tirotea en unas circunstancias muy sospechosas y se encuentra a un pringao que en este caso huyó. Al final lo detuvieron unos meses después en el aeropuerto de Londres. Se llamaba James Earl Ray, quien siempre aseguró que era inocente. Y cómo sería la cosa que la familia de Luther King decidió financiar la defensa de este hombre.

Y de hecho, cuando lo pillan, él dice que lo incriminan con un rifle y que se que contactó con él un individuo que se llamaba Raúl. Curiosamente, cuando da la descripción de Raúl, encajan perfectamente con la descripción de Howard Hunt.

«Se están poniendo a los payasos a dirigir el circo, lo cual no es precisamente una buena idea. Los payasos molan y hacen cosas divertidas, pero el circo mejor que lo dirija a otro»

Estoy fascinada con Hunt…

Pues mira, el caso de Hunt va más lejos. Cuando le pillan con el Watergate y le meten en la cárcel, su mujer empieza a extorsionar a la Casa Blanca a cambio de que su marido y los otros implicados guarden silencio. Ella es la que recoge todos los pagos y los distribuye entre las esposas de todos los que están en la cárcel. Hay un momento en el que se corta el flujo del dinero. Y entonces esta señora se cita con una periodista, de uno de los medios grandes de de Estados Unidos, en un avión. Sospechosamente, el avión se estrella y mueren todos. Hunt recibe la noticia de su muerte en prisión, se supone que iba a desvelar todo lo que sucedió en Dallas.

Santiago Camacho
Howard Hunt

Veremos si Trump finalmente desclasifica algo, aunque no sé qué esperar de una persona semejante. No entiendo al pueblo americano al elegirle.

A ver, tampoco te creas que en Europa vamos mejor. Una de las cosas peores que está trayendo las redes sociales, es que a día de hoy, por todas las cosas que hemos hablado antes, se están poniendo a los payasos a dirigir el circo. Lo cual, no es precisamente una buena idea. Los payasos molan y hacen cosas divertidas, pero el circo mejor que lo dirija a otro.

Santiago, ¿hay algún misterio o conspiración que tras investigarlo te haya hecho cambiar tu punto de vista sobre el mundo?

Es muy buena pregunta y es muy difícil de contestar. Mi punto de vista sobre el mundo ha ido cambiando muy gradualmente. Sí hay una historia que fue una lección de humildad muy importante y que me ayudó a ser más cuidadoso y cauteloso con estas cosas. Cuando empezaba en esto, uno de los primeros reportajes que escribí, que me dejó más orgulloso, fue sobre el origen del SIDA y cómo probablemente había sido un arma biológica estadounidense. Resulta que todo lo que escribí era mentira.

Era una operación de intoxicación del KGB, surgida en el departamento A donde estaban todos los entresijos. Se la colaron a todo el planeta. Lo metieron a través de la India y se terminó extendiendo a todo el mundo. Cuando me di cuenta del error no me dolió en prendas reconocer que me había equivocado. Me hizo ser más cauteloso cuando me llega una historia. Siempre me pregunto de dónde viene y a quién beneficia antes de hacer nada.

Una vez más los soviéticos…

A ver, he citado una operación del KGB, pero no te creas que los otros se quedaban atrás. Durante la pandemia, por ejemplo, todo el rollo de los antivacunas y el tema contestatario fuerte sí es cierto que nos venía a nosotros de moscú, pero los americanos a su vez estaban haciendo exactamente lo mismo en Filipinas. Este país se encuentra en el área de influencia de China. Cuando les llegaron las vacunas chinas, la CIA comenzó a soltar píldoras sobre que las vacunas chinas tenían el virus, de que eran malísimas, de que los chinos te metían el microchip… a las vacunas no les pasaba nada y además los chinos las estaban donando, fue una operación que hicieron los estadounidenses.

Y Santi, por último, ¿en qué otros sitios, además de en Días Extraños, te vamos a poder disfrutar en un futuro cercano?

Pues mira, tengo un proyecto que espero que llegue a buen término antes del final de temporada, y es que haya una web de mi podcast este año. Y allí tendré el programa, quiero que haya un blog y algún vídeo quizás. Por otro lado, también estoy preparando un nuevo espectáculo. Con el anterior, La noche de los espíritus, disfruté mucho, así que quiero un nuevo reto y dar a la gente la opción de repetir con otra cosa.

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Santiago Camacho

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