El triple feminicidio en Argentina de Lara Morena Gutiérrez, de 15 años, y de las primas Brenda del Castillo y Morena Verdi, ambas de 20 años, conmovió a todo el país. Su desaparición y posterior hallazgo sin vida no solo generaron indignación, sino que abrió un debate sobre la violencia de género, el narcotráfico y la vulnerabilidad social que afecta a miles de jóvenes en barrios del conurbano bonaerense.
Desde el primer momento, el caso estuvo rodeado de versiones y contradicciones. La pregunta principal que se hacen todos es: ¿cómo tres chicas tan jóvenes pudieron caer en una trampa tan brutal?
La desaparición
La última vez que se las vio con vida fue en una estación de servicio en La Tablada. Supuestamente, iban a una fiesta. Desde entonces, no hubo más noticias. Sus familias, amigos y vecinos comenzaron a buscarlas desesperadamente, compartiendo fotos y pidiendo ayuda en redes sociales.
Cinco días después, la tragedia se confirmó: los cuerpos de las tres jóvenes fueron encontrados en Florencio Varela, enterrados en el jardín de una vivienda. El hallazgo estremeció al país entero.
Lo que revelaron las autopsias
Las primeras pericias forenses mostraron escenas de horror: golpes, cortes profundos, signos de tortura y violencia extrema. La brutalidad fue tal que los investigadores no dudaron en hablar de un crimen planificado con saña.
Otro dato que generó escalofríos fue que parte de lo ocurrido se habría transmitido en vivo en una red social cerrada, ante la mirada de decenas de personas. Un detalle que convirtió este caso en un símbolo de cómo la crueldad puede transformarse en espectáculo.

La hipótesis narco
Desde un inicio, la principal hipótesis fue la de un ajuste de cuentas narco. Según los investigadores, las tres jóvenes fueron atraídas con la promesa de asistir a una fiesta, y en realidad cayeron en una emboscada organizada por un grupo criminal.
El ministro de Seguridad bonaerense habló públicamente del caso y aseguró que se trató de un crimen preparado con frialdad, ejecutado como “un mensaje” dentro del circuito del narcotráfico.
Ya hay varias personas detenidas: entre ellas, los dueños de la vivienda donde fueron encontrados los cuerpos y otros implicados que intentaban limpiar la escena. También existe un prófugo con conexiones internacionales, lo que llevó a la emisión de pedidos de captura fuera del país.
¿Prostitución o rumores?
En medio de la conmoción, surgió un debate delicado: ¿a qué se dedicaban las chicas?
Algunas versiones, provenientes de familiares y de medios locales, indican que Brenda y Morena ejercían trabajo sexual como medio de subsistencia, en un contexto de gran vulnerabilidad económica. Se habla incluso de una oferta de 300 dólares que habría servido de anzuelo para llevarlas hasta el lugar de la trampa.
Sin embargo, también existen contradicciones. Lara, la menor de 15 años, había dado una entrevista poco antes del crimen en la que negó ejercer prostitución en la vía pública, respondiendo a vecinos que las acusaban de “atender clientes en autos”. Esa grabación circuló después de su muerte, generando aún más debate.
Lo que sí está claro es que las tres vivían en un ambiente muy duro: familias con problemas, economías informales, trabajos precarios y barrios atravesados por el narcotráfico. Un caldo de cultivo que las dejó expuestas a situaciones de riesgo extremo.
Las familias y el entorno
Vecinos y allegados describen a las familias como “problemáticas”, marcadas por la falta de recursos, conflictos internos y convivencia con la violencia cotidiana del barrio. Estas descripciones no son un juicio legal, pero sí una radiografía del ambiente en el que crecieron Lara, Brenda y Morena.
No es casual que el caso ocurriera en una zona del conurbano donde las bandas narco tienen un peso importante y donde las instituciones del Estado llegan tarde o directamente no llegan. Esta ausencia de protección hace que jóvenes como ellas queden a merced de quienes se aprovechan de su vulnerabilidad.
Reacción social y política
El triple feminicidio desató marchas en todo el país. Colectivos feministas, vecinos y ciudadanos comunes salieron a reclamar justicia bajo consignas como “Ni Una Menos”. El enojo no fue solo por el crimen en sí, sino también porque se considera que este tipo de situaciones podrían evitarse con mayor presencia del Estado, con prevención y con protección real en los barrios más vulnerables.
En el plano político, el caso puso en jaque a las autoridades. Se cuestionó la demora en actuar cuando se denunció la desaparición y la falta de control en territorios dominados por bandas criminales.

Lo que falta esclarecer
La investigación sigue abierta y hay preguntas que todavía no tienen respuesta:
¿Fue realmente un ajuste narco o hubo otros móviles?
¿Qué papel jugaron las redes sociales en la planificación y en la difusión del crimen?
¿Quiénes participaron exactamente y qué rol cumplió cada uno?
¿Cómo evitar que estos crímenes sigan ocurriendo en barrios marcados por la pobreza y la falta de oportunidades?
La importancia de nombrarlas
Hablar de Lara, Brenda y Morena no es solo contar un hecho policial. Es también un acto de memoria. Nombrarlas significa reconocer que detrás del triple feminicidio en Argentina había vidas atravesadas por la desigualdad, la violencia y un sistema que no supo protegerlas.
Nombrarlas también obliga a mirar de frente la realidad de miles de jóvenes que crecen en ambientes hostiles, donde el narcotráfico, la explotación sexual y la vulnerabilidad son moneda corriente.
El caso de Lara, Brenda y Morena es una herida abierta en la sociedad argentina. Tres jóvenes que soñaban con un futuro y que terminaron atrapadas en una red de violencia brutal. Su historia no puede reducirse a titulares amarillistas ni a rumores: es el reflejo de un problema estructural que mezcla violencia de género, crimen organizado y abandono estatal.
El triple feminicidio en Argentina no debe olvidarse. La justicia tiene el deber de esclarecer lo ocurrido y castigar a los responsables. Y la sociedad, la obligación de exigir que esto no vuelva a repetirse. Porque cada vez que una víctima queda en el olvido, se abre la puerta a que otra historia igual de trágica vuelva a suceder.
Si quieres leer más artículos, pulsa aquí.

