A todos nos intrigan los asesinos en serie. Hay algo en su forma de actuar —meticulosa, fría, brutal— que fascina y horroriza a partes iguales. Pero si ya es perturbador pensar en lo que hicieron, aún lo es más saber que algunos de estos psicokillers nunca fueron capturados. Vivieron (o viven) entre nosotros, impunes, invisibles, tal vez incluso llevando una vida aparentemente normal. ¿Quiénes eran? ¿Cómo escaparon? Aquí tienes una lista de 10 psicokillers que jamás enfrentaron la justicia.
1. El Asesino del Zodíaco
Probablemente el más famoso de todos los psicokillers sin identificar. El Asesino del Zodíaco aterrorizó California entre finales de los años 60 y principios de los 70. Enviaba cartas cifradas a la prensa, se burlaba de la policía y reclamaba más víctimas de las que se le pudieron probar. Nunca se supo quién era. Aunque surgieron muchas teorías y sospechosos, ninguno fue detenido. Y su última carta conocida fue en 1974. ¿Murió? ¿Se cansó? ¿Sigue vivo?

2. El Destripador de Londres
Sí, hablamos de Jack el Destripador. El primer psicokiller mediático de la historia. Actuó en el Londres victoriano de 1888, asesinando al menos a cinco mujeres —todas prostitutas— en el barrio de Whitechapel. Las mutilaciones que infligía eran tan precisas que muchos pensaron que tenía conocimientos médicos. A pesar de las teorías, de las cartas atribuidas a él y de los miles de libros escritos sobre el caso, Jack el Destripador sigue siendo un misterio.

3. El Asesino del Torso de Cleveland
Este psicokiller operó en los años 30 en Cleveland (Ohio), y su firma era tan macabra como única: decapitaba a sus víctimas y, a veces, les amputaba miembros o las desmembraba por completo. Se le atribuyen entre 12 y 20 asesinatos. Ni siquiera Eliot Ness, famoso por atrapar a Al Capone y que estaba al frente de la investigación, consiguió resolver el caso. Otro psicokiller que se esfumó como si nada.

4. El Asesino de Florencia
Entre 1968 y 1985, un psicokiller aterrorizó Florencia, Italia, asesinando a ocho parejas que se encontraban en sus coches en zonas apartadas. El asesino no solo disparaba, sino que mutilaba los cuerpos, especialmente el de las mujeres, con una precisión escalofriante. El caso se conoció como el del «Monstruo de Florencia». Aunque hubo arrestos y juicios, ninguno fue concluyente. La confusión, la prensa sensacionalista y los errores policiales convirtieron la investigación en un caos. A día de hoy, el verdadero asesino jamás fue identificado ni capturado, y sigue siendo uno de los mayores misterios criminales de Europa.

5. El Asesino de Ciudad Juárez
Durante décadas, cientos de mujeres jóvenes han sido asesinadas en Ciudad Juárez, México. Aunque hay implicaciones del crimen organizado y corrupción policial, muchos expertos creen que hay o ha habido psicokillers actuando de forma sistemática. Las víctimas, a menudo trabajadoras o estudiantes, aparecían con señales de tortura y abuso sexual. Lo más inquietante es que, en muchos casos, nunca hubo arrestos. Y los asesinatos continúan.

6. El Asesino de West Mesa
En 2009, se descubrieron los restos de 11 mujeres y una adolescente en un descampado en Albuquerque, Nuevo México. Todas habían desaparecido entre 2003 y 2005. Las víctimas compartían perfiles similares: jóvenes, latinas y con vínculos con la prostitución. A día de hoy, no se sabe quién las mató ni por qué eligió enterrarlas todas en ese terreno baldío. Otro caso que huele a psicokiller de manual y que, sin embargo, sigue sin resolver.

7. El Fantasma de Texarkana
En 1946, un asesino atacó a ocho personas (mató a cinco) en la frontera entre Texas y Arkansas. Actuaba por la noche y atacaba a parejas en coches, como en una película de terror clásica. Nunca se supo su identidad, pero su historia inspiró incluso películas. La ciudad vivió en pánico durante semanas, y aunque hubo sospechosos, nadie fue condenado. Lo llamaban «el Fantasma del Asesino en Serie» por lo escurridizo que fue.

8. El Asesino de Highway of Tears
En la remota autopista 16 de Canadá, conocida tristemente como la «Highway of Tears» (Carretera de las Lágrimas), decenas de mujeres —en su mayoría indígenas— han desaparecido o han sido encontradas asesinadas desde los años 70. Aunque algunos casos han sido resueltos de forma aislada, muchos de los crímenes presentan patrones similares: mujeres jóvenes haciendo autoestop, desapariciones sin testigos, cuerpos hallados en el bosque. Se sospecha que uno o más psicokillers han estado operando en esa zona durante décadas. A pesar de las investigaciones, no se ha logrado identificar al o a los responsables de la mayoría de estos asesinatos. El silencio, la geografía hostil y la falta de recursos en las comunidades afectadas han facilitado que este o estos asesinos permanezcan libres.

9. El Asesino del Parque Colonial
Este caso ocurrió en Australia en los años 90. Se descubrieron los restos de varias personas en el Parque Nacional Belanglo. Algunas de las víctimas llevaban desaparecidas años. Aunque en este caso se arrestó a un hombre llamado Ivan Milat, muchos creen que no actuó solo o que incluso hubo otro psicokiller copiando su modus operandi. Se sospecha que hay más cuerpos en ese mismo parque y más preguntas que respuestas.

10. Los asesinatos de Jeff Davis 8
Entre 2005 y 2009, al menos ocho mujeres fueron halladas muertas en los pantanos que rodean Jennings, una pequeña localidad en Luisiana. Todas las víctimas tenían conexiones con el mismo círculo social y estaban relacionadas con drogas y prostitución, lo que complicó la investigación. Lo extraño es que muchas habían sido testigos en los casos anteriores, y que las muertes ocurrieron una tras otra sin que se tomaran medidas claras. La policía local fue acusada de corrupción, de manipular pruebas y de no tomar en serio las denuncias. Aunque se habló de múltiples sospechosos e incluso de la posibilidad de varios asesinos, el o los psicokillers nunca fueron identificados ni detenidos. El caso es conocido como “los asesinatos de Jeff Davis 8” y sigue sin resolverse.

Psicokillers sueltos: un miedo real
Aunque solemos pensar que los asesinos en serie son cosa del pasado o de las películas, lo cierto es que todavía existen. Y más inquietante aún es saber que muchos psicokillers nunca fueron capturados. Algunos murieron, otros se mezclaron con la sociedad como si nada. Puede que incluso hayan tenido familia, hijos, trabajos normales… y hayan dejado atrás un reguero de horror que jamás se resolvió.
La figura del psicokiller sigue siendo uno de los grandes temores modernos. No por lo que hace, sino por lo que representa: la idea de que el mal absoluto puede estar donde menos lo esperas. Y que a veces, ni la justicia ni la ciencia pueden alcanzarlo.
Si quieres leer más artículos, pulsa aquí.
