10 psicokillers que parecían buenas personas

Cuando hablamos de psicokillers, lo primero que nos viene a la cabeza son personas oscuras, perturbadas, con una mirada que hiela la sangre. Pero lo más aterrador es cuando estos asesinos se esconden tras una fachada de normalidad. Algunos incluso eran queridos por sus vecinos, respetados en sus comunidades o tenían trabajos aparentemente inocentes. En este artículo vamos a conocer a 10 psicokillers que parecían buenas personas… hasta que salió la verdad a la luz.

1. John Wayne Gacy: el payaso asesino

John Wayne Gacy era un empresario respetado en su comunidad y, en sus ratos libres, se disfrazaba de payaso para animar fiestas infantiles. ¿Quién sospecharía de alguien así? Pero detrás de esa sonrisa pintada se escondía uno de los psicokillers más escalofriantes de la historia. Asesinó al menos a 33 jóvenes entre los años 70 y 80, enterrando muchos de sus cuerpos bajo su casa. Su caso conmocionó a Estados Unidos: nadie imaginaba que el simpático payaso era en realidad un asesino en serie.

10 psicokillers que parecían buenas personas

2. Ted Bundy: el chico encantador

Si hay un psicokiller que se ha convertido casi en sinónimo de doble cara, ese es Ted Bundy. Estudiante de Derecho, educado, atractivo y carismático, Bundy usaba precisamente su encanto para ganarse la confianza de sus víctimas. A menudo simulaba tener una lesión para que mujeres jóvenes se ofrecieran a ayudarle… y entonces las secuestraba. Se calcula que asesinó a más de 30 mujeres, aunque se sospecha que podrían ser muchas más. Lo que más impresionó fue cómo una persona aparentemente tan “normal” podía cometer semejantes crímenes.

10 psicokillers que parecían buenas personas

3. Dennis Rader: el asesino BTK

Dennis Rader era un padre de familia ejemplar, trabajaba como técnico de seguridad y era activo en su iglesia. Pero durante décadas llevó una doble vida como el psicokiller conocido como BTK (por «Bind, Torture, Kill»: atar, torturar, matar). Cometió sus crímenes entre 1974 y 1991, y no fue detenido hasta 2005. Durante ese tiempo, siguió con su vida como si nada, escribiendo incluso cartas a la prensa para burlarse de la policía. Nadie de su entorno sospechaba que tenían a un asesino tan metódico y frío tan cerca.

10 psicokillers que parecían buenas personas

4. Harold Shipman: el doctor de la muerte

Harold Shipman fue durante años un médico muy querido en Inglaterra. Atendía a sus pacientes con amabilidad, les hacía visitas a domicilio y parecía tener verdadera vocación. Pero fue precisamente esa confianza la que le permitió matar a más de 200 personas, la mayoría pacientes ancianos a los que les administraba dosis letales de morfina. Es uno de los psicokillers más prolíficos de la historia moderna y lo más espeluznante es que su imagen pública era la de un profesional ejemplar.

10 psicokillers que parecían buenas personas

5. Jeffrey Dahmer: el vecino callado

Durante mucho tiempo, los vecinos de Jeffrey Dahmer pensaron que era simplemente un tipo solitario y reservado. Algunos incluso le saludaban cuando se cruzaban con él. Nadie imaginaba que en su apartamento de Milwaukee escondía restos humanos, fotografías macabras y herramientas para desmembrar cuerpos. Dahmer asesinó a 17 hombres y adolescentes entre 1978 y 1991, y además practicaba la necrofilia y el canibalismo. Un psicokiller cuya frialdad contrasta con su aspecto apacible.

10 psicokillers que parecían buenas personas

6. Albert Fish: el abuelo monstruoso

Albert Fish era un anciano de apariencia frágil, con una cara amable y una actitud casi inocente. Pero este psicokiller es uno de los más perturbadores que han existido. A finales del siglo XIX y principios del XX, Fish abusó, asesinó y en algunos casos se comió a varios niños. Lo más escalofriante fue una carta que envió a la familia de una de sus víctimas, detallando con frialdad cómo la había matado. Su aspecto inofensivo hizo que muchos no sospecharan nada… hasta que fue demasiado tarde.

10 psicokillers que parecían buenas personas

7. Ed Kemper: el gigante educado

Con más de dos metros de altura, Ed Kemper podría parecer intimidante, pero quienes le conocían decían que era un tipo tranquilo, educado e inteligente. Colaboró con la policía, hablaba con psicólogos y tenía un coeficiente intelectual altísimo. Sin embargo, este psicokiller asesinó a sus abuelos, a varias jóvenes y a su propia madre, con un nivel de violencia impactante. Lo más inquietante es lo bien que sabía fingir ser una persona normal, incluso colaborando en investigaciones criminales.

10 psicokillers que parecían buenas personas

8. Dorothea Puente: la abuelita asesina

Dorothea Puente regentaba una pensión en Sacramento donde acogía a personas mayores y con problemas mentales. Parecía una anciana generosa, incluso tierna. Pero en realidad, envenenaba a sus inquilinos para quedarse con sus cheques de la Seguridad Social y los enterraba en el jardín de su casa. Fue descubierta en 1988 tras años de crímenes, y cuando la policía excavó su jardín encontraron siete cuerpos. Su imagen de abuela dulce era solo una máscara más de esta psicokiller.

9. Robert Hansen: el panadero cazador

Robert Hansen era conocido en Anchorage, Alaska, como un hombre tranquilo, trabajador y amante de la caza. Tenía una panadería popular, estaba casado y tenía hijos. Nadie se imaginaba que este panadero amable era en realidad un psicokiller que, durante más de una década, secuestró a mujeres a las que luego soltaba en el bosque… para cazarlas como si fueran animales. Se calcula que asesinó al menos a 17 mujeres en los años 70 y principios de los 80. Su aspecto de ciudadano ejemplar y su rutina diaria ocultaban una mente sádica y meticulosa.

10 psicokillers que parecían buenas personas

10. Rodney Alcala: el asesino del programa de televisión

Rodney Alcala fue un caso especial. Participó en un programa de citas en televisión en 1978 y ganó, gracias a su encanto y sonrisa seductora. Nadie sabía que era un psicokiller responsable de al menos ocho asesinatos, aunque se sospecha que podrían ser más de cien. Alcala usaba su cámara de fotos para atraer a sus víctimas, sobre todo mujeres jóvenes a las que fotografiaba antes de matarlas. Su paso por la televisión hizo aún más inquietante su doble vida.

10 psicokillers que parecían buenas personas

La cara oculta de los psicokillers

Lo más perturbador de estos psicokillers no son solo los crímenes que cometieron, sino lo bien que supieron ocultar su verdadera naturaleza. La mayoría de ellos eran considerados personas normales, incluso buenas, por su entorno. Algunos eran queridos, respetados o simplemente ignorados por su apariencia tranquila. Esa es la auténtica pesadilla: que un psicokiller puede estar más cerca de lo que imaginamos, disfrazado de vecino amable, de profesional ejemplar o de amigo confiable.

La próxima vez que pensemos que los monstruos tienen aspecto aterrador, tal vez deberíamos recordar que muchos de los psicokillers más temibles de la historia se escondieron detrás de una sonrisa.

Si quieres leer más artículos, pulsa aquí.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *