películas animadas

¡Me siento triste!

¡Estoy alegre!

¿Estoy dudando de cómo me siento y a dónde quiero llegar?

No importa el estado de ánimo para escoger y disfrutar de una película animada, pues estas tienen la capacidad de llevar al ser humano hasta los escondites más recónditos del alma, donde aflora la melancolía y el éxtasis a la vez.

Blancanieves y los Siete Enanitos,  El Rey León, El Jorobado de Notre Dame, Pinocho, Dumbo, Cenicienta, La Bella y la Bestia, y 101 dálmatas son algunas de las cintas que nos vienen a la memoria cuando hablamos de “muñequitos”, debido a que crecimos observando cinematografía de Disney.

Como resultado, podemos sentirnos orgullosos también de ser testigos del desarrollo cinematográfico universal. Un ejemplo es que Blancanieves y los Siete Enanitos fue “la película que lo inició todo, sentando no solamente la base de los cuentos de hadas de Disney, sino de todo el cine animado que llegaría después”, según los críticos de Espinof.

De igual manera, los animados son una mezcla de creatividad, reflexiones y emociones que transmiten de forma directa mensajes sociales.  

Los detalles en las escenas, las expresiones y la fisionomía de los personajes, incluso la coloración, son celosamente seleccionados para cada tipo de audiencia y tópico a resaltar en la palestra pública.

“Cada color tiene un significado, por ello su uso está cuidadosamente estudiado en una producción cinematográfica. Más allá de la componente estética se tienen que determinar las tonalidades más adecuadas para que visualmente se transmita el mensaje correcto”, al decir de Raúl Fabelo en el blog de cine y espacio de opinión MacGuffin007.

películas animadas

Pero ya nos hemos desviado del tema. ¿Cuáles son los animados para niños y cuáles para adultos? Porque si algo tenemos claro es que el cine animado no es exclusivo para los pequeños de casa.

Es difícil de responder la interrogante, aún más cuando existe tanta  diversidad de estilos en las películas dibujadas.

Pueden ser para el simple disfrute familiar o personal, para transmitir valores y lecciones, o para hacer cineterapia: o sea para la curación, la educación, el reencuentro con el niño interior y el crecimiento moral.

Otras, es cierto, son un  tanto violentas o morbosas, con un tono y un humor subidos de tono para el público infantil, pero eso depende de qué quiera visualizar cada espectador.

Los mencionados audiovisuales son una exquisita fuente de entretenimiento que nos recuerdan a la infancia, a esos momentos felices acompañados de seres que quizás ya no se encuentren en este mundo.

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Mientras, podemos identificarnos con personajes y así mejorar nuestra percepción de nosotros mismos, nuestra autoestima y tomar determinadas decisiones.

La conexión espiritual, la exploración de la diversidad cultural mundial, el refuerzo de la empatía, la fe de cumplir nuestros sueños son un legado duradero de la cinematografía animada; esa que consumimos desde que nacemos y hasta que morimos. Nos pasamos la vida viendo alguna película de animación y así es nuestra propia vida.

Un comentario

  1. Muy buen artículo. Muy interesante. Me ha resultado especialmente fascinante el tema de los colores, sobre el que profundizaré.

    Ánimo, Nayaren, para seguir escribiendo tan bien.

    Un saludo,

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