La misteriosa Casa de Las Muertes de Salamanca

En el siglo XVI, fue erigida en la actual calle Bordadores de Salamanca un edificio señorial de estilo plateresco. La diseñó el arquitecto Juan de Álava por mandato del obispo Alfonso de Fonseca. 

La fachada es una auténtica joya. Llaman especialmente la atención las calaveras que parecen colgar de los quicios de las ventanas superiores. El tipo de piedra que se utilizó fue el mejor de la época: piedra franca de las canteras salmantinas de Villamayor. Era, y es, una casa regia que provocaba la admiración de cuantos la contemplaban al pasar. 

Hoy en día, los propietarios la tienen un tanto descuidada, incluso el ayuntamiento de la ciudad les ha llamado la atención para que la restauren, pero han hecho caso omiso. Esta joya del plateresco está en venta y sin nadie que la proteja como se debe del temible paso del tiempo.

¿Realmente se cometieron crímenes en la casa?

Parece ser, que en un tiempo muy lejano, habitaban la casa doña Mencía y don Diego. Un matrimonio respetable, pero aunque él la amaba profundamente, resultó ser bastante mujeriego. Don Diego, además de poeta, servía como soldado, por lo tanto, pasaba más tiempo fuera de casa que con su esposa. Doña Mencía comenzó a sentirse muy sola, así que decidió buscar amantes para entretenerse durante las largas ausencias del esposo. 

Como siempre hay chismosos que te cuenten lo que suceden en tu propia casa, el esposo no tardó en enterarse de los escarceos de doña Mencía. Así que ideó un plan: fingió encontrarse fuera de la ciudad con la intención de descubrir quiénes eran los amantes de su mujer e ir matándolos uno por uno. 

Al asesinar al último de ellos, don Diego terminó herido de muerte. Con las últimas fuerzas que le quedaban, fue hasta su casa para, antes de morir, estrangular a doña Mencía. La masacre fue descubierta al día siguiente.

El Linceciado Bolanegra publicó en 1898 un libro titulado «Salamanca a vista de pájaro», donde relataba una historia que supuestamente había sucedido en la casa de la calle Bordadores. Según contó Bolanegra, los Manzano y los Monroy, familias nobles del siglo XVI, se enfrentaron por una historia de desamor y acabó muerta hasta una mosca que pasaba por allí. 

La Casa de las Muertes
Foto: La Sexta.

¿El único crimen real?

Las historias que hemos relatado, no dejan de ser rumores o leyendas. El único asesinato que se sabe a ciencia cierta que sucedió en la casa es el de María Lozano en 1851. María fue durante muchos años el ama de llaves del doctor Guillén, el cual, le dejó la casa en herencia cuando falleció para que no quedase desprotegida al faltar él.

Allí habitó María durante un tiempo hasta que un día fue descubierto su cuerpo en una de las habitaciones. La mujer había sido asesinada. Aunque se investigó el asunto, nunca se llegó a descubrir quién fue el asesino y por qué acabaron con su vida. El misterio de aquel crimen dio lugar a muchas especulaciones sobre lo que sucedía en realidad en la Casa de las Muertes. Los espectros y figuras demoníacas comenzaron a danzar en el imaginario colectivo. Y más pronto que tarde, se comenzó a decir que aquel crimen fue obra del mismísimo diablo.

Y hablando del señor Satanás, el escritor y humanista Francisco Botello de Moraes y Vasconcelos descubrió una leyenda salmantina en la que se decía que el señor de las tinieblas habitaba en alguna de las cuevas que existían en la ciudad de Salamanca. Lógicamente, toda la población vivía atemorizada teniendo tan cerca la presencia del maligno.

El diablo les ofreció un trato: no haría daño a nadie siempre y cuando cada año le fuese entregada una mujer. Salamanca aceptó. La víctima era elegida mediante sorteo, y era abandonada en una de las cuevas para que Satán hiciese lo que desease con ella. Cuando al año siguiente volvían con una nueva víctima, solían encontrar la calavera de la última. Muchos creyeron que las calaveras de la Casa de las Muertes eran auténticas y que en realidad pertenecían a estas pobres mujeres.

La casa de las Muertes
Foto: La Razón.