Hace unos días se hizo viral un vídeo de David Bustamente dando un concierto. Lamentablemente, no se hizo viral por su chorro de voz, sino porque el cantante había engordado y rápidamente los más tontos de la red comenzaron a reírse de él y a ridiculizarlo. Lo más triste, es que esas personas están convencidas de tener el derecho de hacer daño sin piedad a otra solo porque es famosa. Se creían los más graciosos de la clase con sus bromas estúpidas y comparaciones repulsivas.
Por mucho que parezca que hemos avanzado socialmente, se sigue sin perdonar que la gente engorde o envejezca. No se puede tener michelines o arrugas, porque en seguida viene un fantoche a reírse de ti y señalarte con el dedo. Tampoco se perdona si eres homosexual o transexual. Los energúmenos virtuales también lo utilizan como arma arrojadiza si lo creen necesario.
Parece que la sociedad en la que vivimos no haya pasado nunca de segundo de BUP. Si, soy del plan antiguo, muy antiguo, tanto como yo. En aquella época, estaban los imbéciles que se sentaban en la fila de atrás y se reían de ti si te asomaba un pelo por la nariz o te habías manchado el culo del pantalón tras sentarte en un banco durante el recreo. En aquella época pensaba que los adultos no hacían essas cosas, y resulta que son igual o peor que los adolescentes más rebeldes.
Hoy en día, lo más alucinante de todo, es ver a calvos llamando calvos como insulto a otros calvos. Viejunos reírse de la edad de otros viejunos y mujeres siendo machistas con otras mujeres. Además, si los ofendidos deciden defenderse, son atacados con una mayor agresividad si cabe. ¿Nos estamos volviendo locos? A nadie le gusta convertirse en el muñequito del pimpampum, pero según el punto de vista de los energúmenos profesionales, si nos eligen como objetivo tenemos que aguantar y callar.
Sin embargo, si nos callamos para no echar más leña al fuego, ¿cómo podemos combatir la homofobia, la gordofobia y el edadismo? Si vamos a la policía no van a hacer nada, y si nos quejamos a la red social donde sufrimos los ataques, tampoco tomarán cartas en el asunto. ¿Qué podemos hacer entonces? ¿Callar hasta que los energúmenos se desinflen o señalarlos y denunciar su repugnante conducta? Tengo dudas.
Todos queremos vivir tranquilos, sin tener que enfrentarnos a estos fracasados emocionales que solo saben insultar y mentir. Es un gasto de energía demasiado elevado, porque al fin y a cabo, ellos tienen armas más sucias y se retroalimentan del conflicto. A priori, parece que tengamos la de perder. No puedo evitar sentir que es todo muy injusto. Los malos triunfan porque se multiplican como gremlins en cuanto les respondes. Tú, al final, estás sola o solo. Los demás, miran hacia otro lado si tú no les importas mucho o no eres de su grupo. Así no hay manera de luchar.
Parece que la maldad una más que la bondad. Es algo que me deprime. Creo que en el mundo actual se sigue pensando que bueno es sinónimo de tonto del culo, algo que además de no ser cierto es muy injusto. No cuidamos y valoramos lo suficiente a la gente buena. Aquellos que te tienden una mano cuando nadie más lo hace o te regalan un favor importante sin pedirte nada a cambio. Una gran parte de la sociedad o se aprovecha de la gente buena o la cataloga de pusilánime. Me da mucho asco, la verdad.
El problema es que las personas buenas utilizan siempre el juego limpio para combatir contra los energúmenos profesionales. Su escala de valores es tan limpia, que les impide mentir o dar golpes bajos. Prefieren retirarse de la pelea antes que utilizar armas que después les haga sentirse miserables. A veces es preferible tirar la toalla que sentir repulsión al mirarte al espejo. De nuevo, vence el mal.
Reconozco que me quedo sin argumentos. ¿Qué podemos hacer los pacíficos para vencer a los energúmenos? ¿Con qué armas luchamos? ¿Debemos convertirnos en seres vomitivos como ellos? No quiero. Me niego. No me apetece. Lo que sí tengo claro es que deberíamos estar más respaldados por la policía y las propias redes sociales, las cuales están más preocupadas de si publicas desnudos que de los actos de violencia virtual. Es increíble.
Si llegáis hasta el final del artículo, me gustaría que me contarais vuestras experiencia en redes y cómo creéis que se podría acabar con la basura que generan los energúmenos. No sé cómo vencerlos, pero eso no significa que me est´`e dando por vencida. Os leo.

