La segunda mitad de los años setenta fue una época muy oscura para Argentina. El militar Jorge Rafael Videla había encabezado en 1976 un golpe de Estado y acto seguido se erigió como presidente del país. Las persecuciones, desapariciones y torturas fueron la tónica general desde ese momento. Como siempre, al mundo parecía importarle poco lo que sucedía en Argentina y se celebró el Mundial ’78 como si no sucediera nada en el país. Los gritos de los aficionados se mezclaban con aquellos que eran cruelmente torturados por los militares.

Yiya Murano nació en 1930. Era hermana de uno de aquellos militares que llenó al país de sangre y miedo. Desde siempre le gustó la buena vida y el lujo. Se casó con el abogado Antonio Murano, pero a su lado no consiguió el prestigio y la solvencia económica que buscaba. Disfrutó de multitud de amantes, de los cuales, en alguna ocasión, obtuvo ciertas compensaciones. Dio a luz un único hijo: Martín, el cual despreciaba a su madre desde muy pequeño.

Las víctimas

Los hechos ocurrieron en 1979. Yiya necesitaba dinero e ideó un plan para conseguirlo rápidamente y en abundancia. Decidió proponerle a una prima suya y dos amigas un negocio que según ella les iba a dar pingües beneficios en poco tiempo. Para ello, era necesario que las tres le dieran una buena cantidad de dinero. Yiya prometía invertirlo sabiamente para obtener el triple o más de lo empleado.

Murano, eligió a Carmen Zulema del Giorgio de Venturin (conocida como Mema), Nilda Adelina Gamba y Lelia Elida Formisano (conocida como Chicha), para estafar. Y digo estafar, porque Yiya nunca tuvo la más mínima intención de devolverles su dinero. Lo único que buscaba era efectivo para seguir manteniendo un alto estilo de vida que en realidad no se podía permitir. Su capacidad de manipulación era altísima, conseguía envolver con mentiras a cuantos la rodeaban para que creyeran en ella ciegamente. Una psicópata de manual.

Víctimas de Yiya Murano
Las tres víctimas de Yiya Murano

Pasado un tiempo, al ver que el negocio no era tal y como Yiya les había contado, las tres mujeres comenzaran a reclamar su dinero. En ese momento sellaron su destino. Yiya pensó que la mejor opción para salir del atolladero era deshacerse de ellas. Al ser mujeres de cierta edad, creyó que sería más fácil hacer creer a todos que habían muerto de forma natural.

Los hechos

La primera en encontrarse mal fue Nidia. De pronto comenzó a sentir unos tremendos dolores de estómago. Curiosamente, ese mismo día por la tarde había tomado el té con Yiya, quien se ofreció a ir a cuidarla cuando se enteró que había enfermado. El médico le diagnosticó una intoxicación alimentaria. Al día siguiente, Nidia murió. Yiya estaba allí. Consiguió encontrar a un médico que, tras darle una cantidad de dinero, aceptase firmar el certificado de defunción confirmando que la causa había sido un paro cardíaco.

No pasaron muchos días cuando le tocó el turno a Chicha. Una vez más, Yiya acudió a su casa con unos pasteles y preparó infusiones. Chicha le había pedido que le diese su dinero cuanto antes porque lo necesitaba. Después de tomar juntas el té, Chicha dejó de contestar al teléfono y acudir a sus compromisos. Pasado un tiempo, poco, los vecinos de Chicha llamaron a la policía tras notar un olor desagradable salir de su apartamento. Se encontraron a la pobre Chicha muerta, sentada en un sillón con la televisión encendida. Nuevamente se certificó que había sido una muerte natural. Concretamente un infarto.

Yiya Murano
Se piensa que inyectaba cianuro en los pasteles que llevaba a sus amigas para tomar el té.

A finales de marzo le tocó el turno a Mema, prima de Yiya. Tras sentir terribles dolores de estómago y nauseas, intentó salir de su casa en busca de ayuda. Consiguió llegar hasta el pasillo de su edificio, y una vez allí se desplomó. Los vecinos salieron a socorrerla. Justo en ese momento llegaba Yiya, quien pidió al portero las llaves de la casa de Mema para avisar por teléfono a la hija de su prima. En realidad, había entrado al apartamento para buscar unos pagarés en los que se demostraba que debía una gran cantidad de dinero a su prima.

La persona que se dio cuenta de la falta de dichos pagarés fue Diana, la hija de Mema. Diana, tras reflexionar sobre los últimos terribles acontecimientos que había vivido, llegó a la conclusión de que debía poner en conocimiento de la policía sus sospechas. Estaba segura de que Yiya Murano había asesinado a las tres mujeres por dinero.

El final

La autopsia de Mema dejó claro que había muerto a causa del cianuro alcalino que encontraron en sus vísceras. Un juez pidió la exhumación de los cuerpos de Nilda y Chicha. El problema es que al descomponerse los cuerpos se forma una sustancia conocida como clorhidrato de cianuro, por lo tanto los resultados no fueron concluyentes en el caso de ellas.

La policía detuvo a Yiya a finales de abril de 1979. Estuvo durante un tiempo en prisión preventiva, y en 1982 tras celebrarse el juicio, sorprendentemente fue absuelta. En 1985, la fiscalía decidió recurrir la sentencia. No solo para obtener justicia para los familiares de la fallecida, sino porque consideraban a Murano un peligro social. Finalmente, consiguieron que fuese condenada a cadena perpetua. Debido a ciertas triquiñuelas legales, Yiya fue puesta en libertad tras permanecer tan solo dieciséis años en prisión.

Yiya fue considerada la primera asesina en serie de la historia criminal argentina. Hubo un tiempo en el que fue muy famosa, e incluso acudió a programas de televisión donde era tratada como una estrella cuando lo que merecía era el desprecio de toda la sociedad. Mantuvo hasta el final su inocencia, pero incluso Martín, su hijo, ha declarado alguna vez que sin duda fue la asesina de las tres mujeres. Y no falta quien insinúe que quizás pudo matar a más personas. Yiya murió en el 2014 en una residencia de ancianos. Ni siquiera Martín acudió a darle el último adiós.

Nacha Guevara como Yiya Murano.
La estupenda artista Nacha Guevara interpretó a Yiya en un capítulo de la serie argentina «Mujeres asesinas».

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