Las inexplicadas muertes de Elisa Lam y Kenneka Jenkins

Uno de los lugares más siniestros de los que he oído hablar es sin duda el Hotel Cecil. Un edificio que parece atraer a todas las malas energías que pueblan el planeta y albergarlas con satisfacción. Está situado en el centro de Los Ángeles, una de las peores zonas de las ciudad por la que se recomienda no pasar en cuanto cae la noche. El hotel Cecil fue construido en los años veinte del pasado siglo con la intención de que se convirtiese en el punto de encuentro de la flor y nata de la ciudad. Así fue hasta que llegó el crack del 29 y cayó en decadencia.

Hoy es un hotelucho barato, cuyas habitaciones suelen alquilar mochileros y personas con pocos recursos que viven al día. En España se hizo muy conocido tras la muerte de Elisa Lam en uno de los tanques de agua del hotel. Una desaparición que acabó en una extraña muerte que aún hoy no se ha sabido explicar con claridad.

Las inexplicadas muertes de Elisa Lam y Kenneka Jenkins

El caso de Elisa Lam

Elisa, vivía en Canadá junto a su familia. Los padres, originarios de Hong Kong, sacaban adelante a sus hijas regentando un restaurante a las afueras de Vancouver. Era una buena hija y estupenda estudiante, sin embargo, los padres sentían una gran preocupación por ella. Era lógico, ya que Elisa había sido diagnosticada con trastorno bipolar y depresión.

Tomaba varios medicamentos, pero en ocasiones los olvidaba o los rechazaba, y sus problemas mentales se agudizaban. Por esta razón, a la familia no le gustó demasiado que su hija decidiese viajar sola por la Costa Oeste de los Estados Unidos. Pero no había nada que hacer cuando a Elisa se le metía una idea en la cabeza.

Durante todo el viaje, la joven se fue comunicando diariamente con sus padres. Era la única condición que le habían puesto. El 26 de enero del 2013, llegó a Los Ángeles y se registró en el famoso Hotel Cecil. Hasta ese momento todo parecía ir bien, al menos su familia no había notado nada alarmante durante sus llamadas. Sin embargo, cuando la alojaron en una habitación compartida en el Cecil, el gerente tuvo que cambiarla de habitación porque sus compañeras se quejaron del extraño comportamiento de Elisa.

Estaba claro que algo comenzaba a nublarse en la mente de la chica. Si Elisa fue consciente de que algo le estaba sucediendo, nunca se lo contó a nadie de confianza. Quizás prefirió obviarlo, o no supo cómo gestionarlo. Pasados unos días, los padres dejaron de recibir noticias de Elisa. El 31 de enero debía marcharse del Cecil para tomar rumbo a Santa Cruz, pero nunca llegó abandonar el hotel. La familia, alarmada ante la ausencia de noticias y la imposibilidad de comunicarse con la joven, decidieron llamar a la policía de Los Ángeles para denunciar su desaparición.

Inmediatamente, la policía se puso manos a la obra y fue al Cecil en busca de información. El hotel era un caos, la organización brillaba por su ausencia y a veces ni se enteraban de la marcha de un cliente. Cuando decidieron investigar las cámaras de vigilancia del hotel, lo que descubrieron fue desconcertante. Aparecía Elisa tomando el ascensor realizando gestos extraños.

Su comportamiento resultaba cuanto menos extraño y sobrecogedor. Parecía muy asustada, e incluso daba muestras de estar escondiéndose de alguien o… de algo. Apretaba compulsivamente todos los botones del ascensor, el cual, nunca se ponía en marcha. En un momento dado, la muchacha parecía estar hablando con otra persona mientras movía los brazos de manera inquietante. Finalmente, salía del ascensor con aspecto de sentirse confundida y se dirigía a su terrible destino.

Aquel vídeo, dio pie a multitud de especulaciones , teorías conspiranoicas y demás sinsentidos. Parece ser que algunas partes del mismo fueron cortadas y editadas. Las imágenes se ven a cámara lenta, lo cual hace ver aún más extraños los movimientos de Elisa. Algunos especialista de la salud mental, sugieren que el comportamiento de la muchacha pueda deberse a que estaba sufriendo algún tipo de delirio o alucinación. Pero, obviamente, no se puede decir con certeza.

Aparece Elisa

El 19 de febrero, los clientes del Cecil comienzan a quejarse de que el agua de las habitaciones sale muy oscura y con mal olor. Un trabajador acude a ver los tanques de agua, los cuales se encuentran en la azotea, para averiguar qué puede estar sucediendo. Entonces, descubre algo terrible: el cuerpo desnudo de Elisa flotando en el agua. A partir de ese momento, comenzaron las investigaciones y especulaciones sobre su muerte.

La información sobre cómo fue hallado el cuerpo resultó confusa desde el primer instante. En un principio, se dijo que la trampilla del tanque estaba cerrada y que era muy difícil acceder a la azotea sin que se diera cuenta el equipo de seguridad del hotel. Con el tiempo, se descubrió que la trampilla del tanque siempre se mantenía abierta, que se podía subir hasta ella con unas escaleras apoyadas en el tanque y que acceder a la azotea era un juego de niños. Cualquiera podía ir sin que nadie del Cecil se percatase. No era tan difícil que Elisa, presa de un episodio psicótico, decidiese subir a la azotea y tirarse al tanque.

La autopsia tardó varios meses en hacerse pública. No arrojó demasiada información sobre sobre cómo fue la muerte de la muchacha. Lo único que, aparentemente, quedó claro es que no recibió golpes nin ingirió sustancia psicotrópicas. Posiblemente, Elisa se arrojó al agua y terminó muriendo ahogada. No existen claros indicios de que haya existido un tercero en los hechos. Sin duda, la muerte de la joven siempre será un misterio que dé lugar a multitud de teorías… a cual más rocambolesca.

Las inexplicadas muertes de Elisa Lam y Kenneka Jenkins

La terrible muerte de Kenneka Jenkins

Nuevamente aparecen en escena una preciosa joven y un hotel. Los hechos sucedieron el 9 de septiembre del 2017 en el Crowne Plaza Chicago O’Hare. Kenneka iba a acudir a una fiesta en la planta novena para celebrar el cumpleaños de una amiga. La muchacha acababa de encontrar trabajo en un geriátrico, y aprovechando el cumpleaños los amigos también querían darle una sorpresa para celebrarlo.

Todo parecía ir bien. Kenneka publicó varios vídeos en las redes donde se mostraba bailando y disfrutando mucho de la fiesta. Sobre las tres de la mañana, la madre de Kenneka recibió la llamada que todos los padres temen. Eran las amigas de su hija para avisarle de que no encontraba a la joven por ningún sitio. Sin embargo, la joven debía continuar en el hotel porque su coche permanecía allí aparcado.

Inmediatamente, la madre llamó a la policía. Un agente le dijo que esperase hasta las diez de la mañana por si acaso la muchacha estaba de fiesta en otro sitio y finalmente aparecía. Fue descorazonador oír aquello. A día siguiente Kenneka seguía sin aparecer, y por fin, la policía tomó cartas en el asunto. De todas formas, Teresa, la madre de Kenneka, siempre ha dicho que nunca vio demasiado interés en el caso de su hija ni por parte de los agentes ni del hotel. Veinticuatro horas después, un empleado del Plaza Chicago encontró el cuerpo de la muchacha en el congelador de la cocina. Aparentemente, había fallecido por hipotermia. Pero, ¿cómo diablos había acabado allí?

De nuevo, una grabación inquietante

Una vez encontrado el cuerpo, se revisaron con mayor atención las grabaciones de las cámaras de seguridad. En ellas, se encuentran a una Kenneka caminando tambaleante por los pasillos del hotel. Pareciese presa del alcohol o las drogas. Apenas puede mantenerse en pie. En todo ese tiempo está ella sola. La última imagen de la muchacha es en la cocina del hotel dirigiéndose hacia donde se encuentra el congelador. Instantes después, se pierde para siempre.

La policía cree que lo más plausible es que la joven deambulara por el hotel intoxicada y acabase dentro del congelador por error. Una vez allí, seguramente se quedó dormida por culpa de su estado etílico hasta que falleció. Es una teoría que la familia no apoya. En la autopsia, se revela que Kenneka había ingerido bastante alcohol y un medicamento para controlar la epilepsia. Esto último es algo muy extraño, ya que ningún médico se lo había recetado nunca.

Teresa, la madre, siempre ha asegurado que alguien había obligado a beber alcohol a su hija y también el medicamento. Parece ser que al mezclarse ambas cosas los efectos etílicos se multiplican. Otra cosa que llamó la atención a Teresa fue la postura del cuerpo de su hija cuando fue encontrado. Según la madre de Kenneka, parecía dar muestras de que había sido arrastrado hasta allí. El hecho de que le faltaba una playera y apareciese en el congelador con los brazos extendidos, le hizo plantearse esa posibilidad.

La policía siempre ha mantenido que no existen pruebas que que haya sido un crimen. Según las pruebas es muerte accidental y de ahí no se mueven., sin embargo, la familia de Kenneka no se da por vencida. Siguen creyendo que alguien intervino en la muerte de su hija y no piensan parar hasta aparezcan los culpables.

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