Cuando pensamos en el Papa, nos viene a la mente una figura solemne, vestida de blanco, saludando desde el balcón del Vaticano. Pero detrás de esa imagen hay una serie de tradiciones y costumbres papales que, sinceramente, son de lo más peculiares. Aquí te presento diez de ellas que, seguro, te sorprenderán.
1. El martillo de plata: ¿está el Papa realmente muerto?
Cuando un Papa fallece, no basta con que un médico certifique su muerte. El camarlengo, una especie de «administrador» del Vaticano, debe acercarse al cuerpo del pontífice y golpear suavemente su frente tres veces con un pequeño martillo de plata, llamándolo por su nombre de pila. Si no hay respuesta (lo cual es obvio), se declara oficialmente su muerte. Este ritual, aunque suene sacado de una película, sigue siendo parte del protocolo vaticano.

2. El Anillo del Pescador: símbolo de poder… y destrucción
Cada Papa recibe un anillo único conocido como el «Anillo del Pescador», que representa a San Pedro, el primer Papa y pescador de profesión. Este anillo se utiliza para sellar documentos oficiales y simboliza la autoridad del Papa. Lo curioso es que, al morir el pontífice, el anillo es destruido delante de varios testigos para evitar falsificaciones de documentos. Así que sí, la destrucción ritual también es parte del protocolo.

3. Cambio de nombre: adiós al pasado
Desde el siglo VI, es tradición que al ser elegido, el nuevo Papa cambie su nombre. Esta costumbre comenzó cuando el Papa Mercurio, cuyo nombre recordaba al dios romano, decidió adoptar el nombre de Juan II para evitar asociaciones paganas. Desde entonces, todos los papas han seguido esta práctica, eligiendo nombres que reflejan sus aspiraciones o rinden homenaje a pontífices anteriores.

4. La Guardia Suiza: más que un uniforme colorido
Desde 1506, la Guardia Suiza protege al Papa y al Vaticano. Con sus uniformes llamativos, estos soldados no son solo decorativos. Para ingresar deben ser hombres suizos, católicos, solteros, y haber completado el entrenamiento militar en Suiza. Además, deben medir al menos 1.74 metros y tener entre 19 y 30 años. Su lealtad y disciplina son legendarias.

5. El Papa que fue portero de discoteca
Antes de ingresar al seminario, el Papa Francisco tuvo varios trabajos poco comunes para un futuro pontífice. Uno de los más llamativos fue el de portero en una discoteca de Buenos Aires. Esta experiencia, según él mismo contó, le ayudó a entender mejor a la gente, especialmente a los jóvenes. Su estilo accesible y cercano no era casualidad, tenía calle y se notaba.

6. La elección de la residencia: Casa Santa Marta
Tradicionalmente, los papas residen en el Palacio Apostólico. Sin embargo, el Papa Francisco optó por vivir en la Casa Santa Marta, una residencia más modesta dentro del Vaticano. Esta decisión reflejó su estilo de vida sencillo y su deseo de estar más cerca de la gente.

7. El Papa y la gacela
El Papa León XIII tuvo un encuentro inesperado en los jardines vaticanos cuando una gacela, regalo de un visitante, lo derribó durante su paseo. Lejos de molestarse, el Papa se levantó riendo y comentó: «¿Cuándo han visto que un león le tenga miedo a una gacela?».

8. El Vaticano y su tren
Aunque parezca increíble, el Vaticano cuenta con la vía de tren más corta del mundo, de apenas 300 metros. Construida durante el pontificado de Pío XI, esta línea se utiliza principalmente para transportar mercancías y ocasionalmente para viajes papales especiales.

9. El consumo de vino en el Vaticano
El Vaticano tiene el récord de consumo de vino per cápita más alto del mundo. Esto se debe en parte a las ceremonias religiosas y a que el único supermercado del Vaticano vende vino libre de impuestos. Además, las comidas comunitarias y las celebraciones litúrgicas contribuyen a este elevado consumo.

10. El telescopio del Vaticano en Arizona
Para estudiar el universo, el Vaticano opera uno de los telescopios más avanzados del mundo, ubicado en el Monte Graham, en Arizona, EE. UU. Este observatorio refleja el interés de la Iglesia en la ciencia y su deseo de comprender mejor la creación divina.

Estas costumbres y anécdotas muestran el lado más humano y, a veces, insólito del papado. Detrás de la solemnidad y la tradición, hay historias que revelan la riqueza y la complejidad de una institución con más de dos mil años de historia.
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