Martin Scorsese vs Marvel

El imprescindible Martin Scorsese ha vuelto a cargar contra las producciones de Marvel Entertainment, ahora subsidiaria de Walt Disney. El director de Taxi Driver y La edad de la inocencia no cree en los superhéroes que no suelen tener los pies en la tierra, esto es que jamás se apean de la fantasía y explotan más bien instintos elementales. La página digital Mundo Películas, entre otros medios, se ha hecho eco de los puntos de vista de Scorsese (Nueva York, 1942), quien ha llamado a lo que sale de Marvel “películas palomiteras” con potencial de franquicia. Esto de franquicia, para quien se considere un no entendido, significa que una supuesta producción tiene potencial para multiplicarse en innumerables partes o secuelas, cada una más ventajosa que sus predecesoras desde lo comercial.

¿QUIÉN TIENE LA RAZÓN?

Podemos tomar las declaraciones de Martin Scorsese como el capricho de un conservador, desde luego. Porque incluso a fueras de serie como es su caso, se les puede tildar de haber encontrado una fórmula y en ella poner su hacienda. Sin embargo, habría que preguntarse por qué los personajes de Scorsese suelen ser más “humanos” y estar más lejos de los estereotipos que los de directores como Joss Whedon o Rod Holcomb.  ¿Es importante “lo humano” en el cine? Parecería una pregunta, no ya retórica, sino impertinente. Pero, siguiendo las alarmas de Martin Scorsese, habría lugar para tales devaneos. Visto lo visto ―y en este caso es literal―, a la industria del cine, como a cualquier otra, le importa más que nada la rentabilidad.

La edad de la inocencia.

Ganar dinero no es inmoral, ni tampoco lo contrario. Pero imprescindible sí que lo es. ¿Quién pone los límites a la rentabilidad? ¿La conciencia? Según Scorsese ahora Hollywood no desea apoyar con grandes presupuestos a “voces individuales que expresen sus sentimientos o sus pensamientos” y, de ser así, buena parte del mundo iría cuesta abajo hacia la banalización.

Martin Scorsese.

Porque Hollywood no será el cine, como Luis XIV habría dicho ser el Estado, pero algo es. Muchas veces, sin embargo, se trata de tomar partido y en eso nada se le puede reprochar a quien ha demostrado talento y exquisitez, a lo largo de seis décadas. Indiscutiblemente, ser cliente de Marvel es tan legítimo como serlo de la literatura de Paulo Coelho. Nada hay que reprochar a tales consumidores, aunque sí parece saludable recordar que el arte tiene otros caminos, como los de James Joyce en la novela y los del propio Martin Scorsese en el cine. Es cuestión de gustos, pero también de inteligencia.

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