Wish You Were Here: más que una añoranza

Por si alguien no lo recordaba: el 12 de septiembre de 1975 Pink Floyd dio a conocer Wish You Were Here, su noveno álbum…

Admitido: es una broma. En este mundo donde reina el reguetón y la mayoría de la gente se cree el bulo de que la Barbie de Greta Gerwig es muestra de reivindicaciones feministas, ya pocos escuchan a Pink Floyd. Como pocos leen Ulisses, de James Joyce, porque el esfuerzo por comprender pasó de largo…

Esta es una segunda broma. Ni el mundo es tan apocalíptico, ni creo que se deba quebrantar  el sacrosanto derecho a la trivialidad, para quien desee ejercerlo. No obstante, hay fenómenos como Pink Floyd, que nos recuerdan que es posible ser espectaculares sin tomar a los demás por tontos. Cuando publicó Wish You Were Here, la banda llevaba una década creada y había sufrido cambios importantes. De hecho, ya no contaba con Syd Barrett, el mítico fundador a quien acorralaron las drogas y por quien sus compañeros compusieron el tema Shine on You Crazy Diamond.

COMERCIALES A LA INVERSA

Esto ya no es broma. El disco Wish You Were Here es, paradójicamente, una contundente crítica a la industria musical que colocó a Pink Floyd a la cabeza de las listas de éxitos en Gran Bretaña y en los Estados Unidos. Grabado en los estudios de Abbey Road, expone la frialdad de los magnates de las discográficas, capaces de sacrificar la calidad musical, a favor del dinero. Dos años antes, esto es en 1973, Pink Floyd había sacado The Dark Side of the Moon, un trabajo con el que, dicho en términos físicos, rompió la barrera del sonido para adentrarse en el territorio de lo inaudito, allí donde pocos logran llegar.

Wish You Were Here es una demostración de la capacidad de la banda para no encallar en un estilo rutinario. Hay allí marcas de identidad, por supuesto, mas los sintetizadores y los teclados parecen desprejuiciarse, dando a la guitarra espacio para la reflexión, a tono con el sentido filosófico del trabajo de la banda. La crítica admite que se trata de uno de los mejores álbumes de música rock de todos los tiempos.

     

Esto no es una historia de esa institución llamada Pink Floyd. Es apenas el homenaje de un fanático de segunda a Wish You Were Here, aparecido un día como hoy, en 1975. El álbum condensa lo más importante de la banda británica. Tanto condensa que ya contiene el germen de la divergencia y la ruptura, aunque no te apresures a lamentarte, tú que me lees. Conecta el tocadiscos y toma asiento; después me cuentas.   

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