¿Qué fue de John Wayne?

En una de las tantas canciones con que Joaquín Sabina alude socarronamente a su condición de adulto mayor, se pueden escuchar estos versos: Mi caballo volvió solo a casa/ ¿qué fue de John Wayne? Sabina, que maneja con soltura los grandes momentos de la cultura pop y en general de la cultura y la historia sin apellidos, resalta apenas una de las facetas del actor norteamericano que, nacido en Iowa en 1907, ostenta el récord de más papeles interpretados en la vastísima historia de eso que para simplificar llamamos Hollywood. Es más, Wayne llegó a jactarse con una frase que casi todos le aceptaron y que reza: “John Wayne es Estados Unidos”.

En todo caso su imagen era la más próxima a la del norteamericano conservador, ese que se conoce como WASP (White Anglo-Saxon Protestant), militante republicano y admirador de Joseph McCarthy, célebre por el lado contrario. Pero ―y estos peros son esenciales― una vez en el plató, Wayne era un transformista, para mayor gloria del cine. En el género del oeste o western nadie, ni Marlon Brando, ni Charles Bronson, ni Burt Reynolds le disputan la supremacía. Como tipo rudo tampoco. Su firma parece indeleble a día de hoy, también en el conocido como cine bélico.

PISTOLERO A MUCHA HONRA

No es que en la biografía de John Wayne falten los lugares comunes. Nació pobre y pobre llegó a la adultez. Le ofrecieron de forma inesperada un papel menos que secundario en una película muda y entonces lo picó la tarántula de la actuación. Tenía físico y buena suerte. Con 23 años le concedieron el rol principal en La gran jornada (1930), de Raoul Walsh, que ya empleaba el sonido y con 32 se consagró en La diligencia, de John Ford. Dos westerns como marcas de su carrera; el segundo es quizás la película más famosa del género.

Wayne ―admitido sea― prodigaba versatilidad, por lo que trabajó además en comedias, cine noir, de aventuras y en películas de corte sicológico. Es célebre su asociación con John Ford, quien lo llamó para unas veinte apariciones en el transcurso de treinta años. Por una película más bien del montón recibió el único Oscar de su vida, en 1969. Se dice que Hollywood decidió homenajear sus 40 años en la industria y aprovechó su trabajo en True Grit, de Henry Hathaway, otro oeste, para no variar.

Tomándose en serio lo de ser un pistolero, Wayne fue un miembro activo de la Asociación Nacional del Rifle de los Estados Unidos. Como otro fuera de serie del cine, el irrepetible Andréi Tarkovsky, enfermó de cáncer durante un rodaje y ello le costaría la vida.                    

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