¿Todas las víctimas de abusos reaccionan igual?

La sociedad siente la absurda obligación de colocar etiquetas a diestro y siniestro. Naces mujer, e inmediatamente te etiquetan como madre, esposa, hacendosa, buena cocinera, coqueta…a los hombres les sucede lo mismo. Han de ser fuertes, protectores y nunca deben llorar. Todos pensamos que los tiempos han cambiado para mejor, pero desgraciadamente, lo han hecho menos de lo que pensamos.

No sé por qué, últimamente me viene mucho a la memoria la mítica película de Jodie Foster «Acusados» (1988, Kaplan). La trama cuenta la historia de una joven, de vida disoluta y desordenada, que una noche es violada por un grupo de hombres en un bar tras haber flirteado con ellos. El film es brillante, y muestra claramente cómo la sociedad de entonces consideraba, que una mujer con una vida amorosa ajetreada que coquetea una noche con varios hombres, merecía ser violentada. Se justifica a los agresores y ella es revictimizada. Si nos ponemos a pensar en casos reales de abusos sexuales ocurridos en los últimos años, nos daremos cuenta de que se continúa haciendo lo mismo.

También se espera que, tras sufrir abusos sexuales, las víctimas actúen de una manera determinada. Deben llorar, arrastrarse por los suelos, gritar, tener pesadillas…posiblemente a la mayoría les suceda esto que describo, pero muchas prefieren no mostrarlo en público. Cada uno tiene un carácter y una educación. Unos somos más emocionales y otros más fríos. En absoluto la persona que demuestra menos dolor está a su vez menos destrozada emocionalmente.

Hemos querido hablar del tema con nuestra psicóloga sanitaria de cabecera, Stefany Estévez. Nos ha aclarado muchas dudas sobre el tema. Esperamos que la entrevista también os ayude a disipar las vuestras.

«Nuestra identidad, los hechos que vivimos y sensaciones, están conectados entre sí, se interrelacionan, pero ante un evento traumático pueden desintegrarse y fragmentarse»

¿La sociedad exige a las mujeres que sufren abusos sexuales que muestren un mayor dolor de cara al exterior para creérselas?

Sí, mucha gente espera que se muestren muy afectadas de cara a la galería, que lloren siempre que lo cuentan, que tengan dificultades para poder llevar su día a día, que no salgan demasiado para realizar actividades de ocio… Si no, parece que no encajan en el perfil que deberían tener por su condición de víctimas.

Lo que no tienen en cuenta estas personas, es que cada mente reacciona de forma distinta ante las situaciones traumáticas. Hay mujeres que sufren acoso o abusos y actúan como te decía antes, pero otras se disocian. Pienso que fuera del ámbito sanitario, los mecanismos de protección más habituales que nos surgen a las personas cuando vivimos situaciones que nos hieren o nos agreden son bastante desconocidos.

Bajo mi punto de vista, la disociación es precisamente uno de los mecanismos de protección del que menos información tenemos como sociedad, por eso me gustaría explicar de forma breve qué es. Normalmente nuestra identidad, los hechos que vivimos, nuestros pensamientos, nuestras emociones y sensaciones están conectados entre sí. Se interrelacionan, pero ante un evento traumático, pueden desintegrarse y fragmentarse debido a que, la persona que ha experimentado el trauma siente tanto dolor, que no consigue procesar los recuerdos asociados al evento como una parte de su identidad y su recorrido vital.

«En casos de agresiones sexuales, la disociación es bastante frecuente»

¿Cuál es la sintomatología de la disociación?

La persona que está disociada, después de un trauma puede recordar el hecho doloroso en cuestión, pero no ser capaz de sentir como propias las emociones que le genera. O puede que tenga recuerdos parciales e incompletos sobre el hecho traumático y que los perciba como si no le pertenecieran, como si fuesen recuerdos de algo que ha vivido otro, a pesar de que racionalmente sabe que le pasó a ella. También es posible que la persona disociada sienta que la vida que está viviendo y los hechos que le van pasando le son ajenos, como si en lugar de estar pasándole a ella fueran vivencias de otra persona que estuviera observando. 

Además, si una persona vivió una situación traumática que la llevó a disociarse siendo pequeña o muy jovencita, puede volver a pasarle frente a vivencias que le recuerden el evento en sí mismo. Resulta complejo de entender cuando no estás familiarizado, pero en casos de agresiones sexuales la disociación es bastante frecuente, y como mucha gente no lo sabe, al tratar con una persona disociada que por ejemplo narra haber vivido un episodio de violencia sexual como si estuviera hablando de lo que va a cenar esa noche, se extrañan y piensan que hay algo incorrecto en ellas. 

¿Todas las víctimas de abusos reaccionan igual?

Por otra parte, también hay que tener en cuenta que es posible que una persona que ha vivido una situación de acoso tarde en reconocerla como tal. Pueden notar que les ha incomodado lo ocurrido, pero si están acostumbradas a que en su entorno le quiten importancia a ese tipo de situaciones, es probable que piensen que el problema lo tienen ellas por exageradas.

Si encima lo hace alguien a quien conocen y que les cae bien, surge la ambivalencia: por un lado, me he sentido violentada, aunque posiblemente estoy dándole más importancia de la que tiene; y por el otro, es que el que me lo ha hecho es muy buena persona, tiene hijos, está casado o en pareja, tiene buen fondo porque colabora con una ONG, porque quiere mucho a su familia, porque siempre saluda y es amable con todo el mundo… ¿cómo voy a ponerlo en un aprieto por esa tontería? Y el propio entorno a veces le quita importancia o se lo toma a broma, lo cual tampoco ayuda a que quien ha sufrido el acoso pueda reconocerlo como tal y expresar su malestar si lo desea. 

«Asumir que has sufrido un abuso o acoso sexual te hará percibirte como una víctima, y esa palabra tiene una connotación muy negativa»

¿Es posible que tras sufrir abusos sexuales una persona muestre una actitud normal e incluso feliz? ¿A qué se debería?

Puede ser, sí. Es un mecanismo de defensa. Es posible que la víctima esté disimulando de forma consciente, pero también es muy común que la propia afectada le quite importancia, porque a las personas nos causa malestar sentirnos vulneradas o violentadas. Asumir que has sufrido un abuso o acoso sexual te hará percibirte como una víctima, y esa palabra tiene una connotación muy negativa, más cuando la agresión está relacionada con algo tan íntimo y propio como tu cuerpo y tu sexualidad.

La mente intenta protegernos ante aquello que nos duele, y una forma de hacerlo puede ser la negación o la disociación de las emociones desagradables. Y esa persona puede actuar como si no le hubiera pasado nada. Si hablamos de un abuso o acoso reiterado, más de lo mismo: para poder sobrellevar la situación es probable que la mente de la víctima necesite bloquear recuerdos concretos relacionados con las agresiones, desconectarse de ciertas emociones y sensaciones y buscar recursos que le permitan experimentar alegría, placer…

A lo mejor, tú o yo nos tomamos un café con una persona que ha sido violada por su pareja hace una semana y la vemos reírse y explicarnos lo que piensa hacer el próximo verano. Pero resulta que igual quedamos con ella otra vez dos meses más tarde, y está hecha polvo porque ya ha integrado los hechos. Eso es común, no ocurre con todas las víctimas, pero sí con muchas.

También hay que pensar que normalmente la víctima de este tipo de situaciones queda tan descolocada y confundida que no sabe siquiera cómo reaccionar. De la misma forma que puede quedarse quieta también puede incluso sonreír y quitarle importancia. Cuando decimos: «Al principio no le molestó tanto, incluso siguió relacionándose con el agresor, o dos días después de que pasara se fue de copas con unos amigos. Sí, vamos, ya se ve que estaba hecha trizas.» Lo que demostramos es que no sabemos realmente cómo funciona la mente humana ante circunstancias en que la persona se siente vulnerada. 

«La reacción que ha tenido la persona afectada no debería ser la vara de medir para determinar que el acoso o abuso se ha producido»

Muchas veces se responsabiliza a la víctima…

Sí, pero es que, además, la reacción que ha tenido la persona afectada no debería ser la vara de medir para determinar que el acoso o abuso se ha producido. Si realizas actos de tipo sexual sobre una persona que no quiere, eso es una agresión, da igual cómo actúe después la persona agredida. Si yo meto la mano en tu bolso, me llevo tu móvil y luego cuando me pilla la policía tú te ríes y me dices que no pasa nada, que robar no te parece tan grave y que ni siquiera deberían detenerme por esa tontería, ¿significa entonces que yo no he cometido un hurto? ¿Quiere decir que no te he robado, sino que me has dado el móvil voluntariamente?

Es evidente que no. Pues en el otro caso pasa lo mismo: si te toco sin que tú quieras estoy abusando de ti y si me llevo tu móvil en un despiste tuyo con intención de quedármelo estoy robándote. En ambas situaciones yo he cometido una infracción contra ti, independientemente de cómo te tomes tú lo ocurrido a posteriori, y eso no debería ser discutible.

El hecho de pertenecer a una cultura acostumbrada a mostrar sin pudor sus sentimientos…¿hace que no se entienda, e incluso se castigue, a las víctimas de abusos que reaccionan de manera más fría y serena?

Sí, el tema cultural en relación a ser más o menos expresivos con los sentimientos puede influir. En nuestra sociedad pasa lo que comentábamos antes, que esperamos una reacción muy visceral y expresiva por parte de la persona afectada. Como dices, también hay víctimas de abusos que reaccionan de forma serena o que relatan los hechos con frialdad, como si contaran que han ido a comprar. Ese es el mecanismo de defensa que te mencionaba antes: están disociadas emocionalmente.

Conectar con la rabia, la vulnerabilidad, la decepción, la tristeza, y en muchas ocasiones también con la vergüenza y la culpa por no haber podido evitarlo, es tan doloroso para ellas que su mente las protege de esa forma. Y muchas veces no se entiende, esperamos que la víctima llore, se enfade, proteste, que busque la forma de resarcirse… esperamos que sienta y exprese un cúmulo de emociones que tal vez no está preparada para sentir en ese momento y forzarse a hacerlo puede ser peor. Pero la vemos aplanada, apática, calmada mientras explica los hechos y pensamos que eso es antinatural, cuando no lo es. Tenemos que pensar que nosotros quizás actuamos de forma X cuando algo nos duele, pero que muchas veces no sabemos nada de las circunstancias o el estado emocional de la persona que nos cuenta que ha sufrido acoso o abusos. 

Me viene a la mente la miniserie «Unvelievable»

A mí también, está basada en un caso real, y la recomiendo porque pienso que ejemplifica muy bien esto de lo que hablamos. La protagonista de la historia, Marie Adler (nombre ficticio) vivió una situación muy desagradable, porque fue a denunciar una violación que había sufrido en su casa a manos de un desconocido y los detectives que llevaron su caso consideraron muy extraño que relatara los hechos con mucha frialdad y calma, como si contara que se había hecho un sándwich esa mañana. Entonces la presionaron para que reconociera que estaba mintiendo.

Posteriormente detuvieron a su agresor, que había violado a veintitantas mujeres más siguiendo el mismo modus operandi que describió Marie cuando fue a denunciar los hechos. Si las personas que le tomaron declaración a esta chica hubieran tenido conocimientos sólidos sobre los traumas, habrían podido comprenderla y ayudarla, no se habrían extrañado de que explicara los hechos de manera fría y serena porque sabrían que, dadas las circunstancias, era una posibilidad. Pero es que esas ideas equivocadas no están solo en las instituciones, también las podemos encontrar en la calle. 

«Tienes derecho a relacionarte con alguien a nivel sexual solo cuando a ti y a la otra persona os apetezca, haberlo hecho ya una vez o varias, no implica que tú hayas firmado un contrato que te obligue a tener ganas de sexo cada vez que el otro lo quiera»

¿Y por qué en ocasiones la sociedad nos culpa a las mujeres del acoso o abuso sexual recibido?

Creo que es una cuestión muy estructural. Hay muchos mitos y prejuicios en relación a este tema. Uno de los primeros que me vienen a la cabeza es el de: «si me pasara a mí le pegaría un guantazo al agresor, o lo contaría enseguida, o llamaría a la policía. Ella no lo ha hecho, o sea que tanto no le habrá molestado«. Pues mira, no, tú no sabes cómo reaccionarías si abusaran de ti o te acosaran sexualmente, porque eso solo lo sabes cuando te pasa.

Ojo, que a lo mejor te ha ocurrido y has hecho justo eso: apartar al acosador y pedir ayuda, pero es que cada persona afectada reaccionará de forma diferente. No es algo que planees y para lo que te entrenes: «mira, cuando acabe el vermut voy a practicar un rato por si algún día me siento agredida o acosada sexualmente, y actuar de tal forma o de tal otra«.  

También creo que es muy habitual lo que te decía antes: juzgar el abuso sexual no por el acto en sí, sino dependiendo de la reacción que haya tenido la víctima después de los hechos, pero también antes. A veces cuando ocurren estas situaciones hay gente que verbaliza: «¿Que ayer Menganito abusó de ella? Pero si hace dos semanas se besaron en una discoteca» bueno, es que como si se besaron media hora antes. O «Que no se queje tanto, que a ella esta persona le gustaba«. Y eso no tiene ningún sentido: a ti te puede gustar alguien físicamente y eso no significa que estés dispuesta a acostarte con él esta noche. Que decidas acostarte con una persona o no depende de varios factores, no solo de que te atraiga. 

«Cuando vemos que una mujer ha sufrido acoso pero no encaja con el prototipo de «puritana» o «chica que se da a respetar», es probable que acabemos responsabilizándola de ese acoso»

A la sociedad le parece inconcebible que alguien con el que has tenido algún tipo de relación íntima pueda convertirse en un violador…

A lo mejor te besaste o te enrollaste con esa persona hace un tiempo, pero ahora no te interesa repetir por el motivo que sea. Tienes derecho a relacionarte con alguien a nivel sexual solo cuando a ti y a la otra persona os apetezca, haberlo hecho ya una vez o varias no implica que tú hayas firmado un contrato según el cuál estás obligada a tener ganas de sexo cada vez que el otro se te acerque con esa intención. Y también aplica si has coqueteado con esa persona.

Es lo mismo que cuando la gente se pregunta: «¿Cómo te va a violar tu pareja?«, pues aunque sea tu pareja y hayáis tenido relaciones muchas veces antes, puede pasar, sí, solo que en ese caso se le suma que suele haber un vínculo afectivo muy intenso y por tanto es más probable que la afectada caiga en la negación. 

Pienso, que todo esto está muy relacionado con que social y culturalmente una chica que ha sufrido acoso o abuso debe ser el prototipo de «víctima perfecta»: mujer que lleva una vida ordenada, no ha tenido muchas relaciones sexo-afectivas a lo largo de su vida, no se comporta de manera sexualizada, no es muy fiestera, generalmente no lleva ropa que deje ver muchos centímetros de escote o de piernas, no da muchas confianzas a los chicos…  y si tiene la mala suerte de ser acosada grita, intenta sacarse al agresor de encima con todas sus fuerzas y va a comisaría poco después.

Es posible que aún así alguien la responsabilice de lo ocurrido, pero esa mujer lo tendrá más fácil para que no la juzguen que otra que tenga una vida sexual activa, que salga de fiesta a menudo, que tontee con hombres o tenga varios amantes, que lleve ropa ajustada y que si sufre una situación de acoso o agresión sexual guarde silencio y siga adelante con su vida y sus actividades de ocio. 

Hay madres y padres que siguen dando una educación sexual pésima a sus hijas…

Mira, ahora me estaba acordando de que mientras yo crecía a veces oí decir a algunos adultos de mi alrededor comentarios como: «Es mucho mejor ser mojigata que put…» o «Tú date a respetar siempre, que los chicos irán a acostarse con la ligera de cascos, pero luego para novia se quedarán con la puritana«. Si lo analizamos ambas frases son fuertes y muy machistas: en el primer caso están dividiendo a las mujeres en dos grupos con unas características muy marcadas, como si solo pudieras ser una cosa o la otra; y en el segundo están diciendo que mejor cierres las piernas para que así tu futuro novio, después de haber tenido sexo con todas las personas que quiera, te elija a ti como pareja formal gracias a que tú no has sido igual de promiscua que él. 

¿Crees que la sociedad está cambiando?

Sí, pero mucha gente sigue teniendo esa mentalidad machista, tanto hombres como mujeres. Pues si tú piensas así (o incluso si no quieres pensar de esa forma, pero te has criado escuchando eso y algo se te ha quedado), al ver que una mujer ha sufrido acoso pero no encaja con el prototipo de «puritana» o «chica que se da a respetar», es probable que acabes responsabilizándola de ese acoso, ya sea parcial o totalmente, o que digas que eso no es abuso porque ella se ha expuesto, o porque seguro que le ha gustado, o porque lo andaba deseando, o porque días después se fue a la playa con las amigas, o porque siguió relacionándose con el agresor después de los hechos. 

¿Todas las víctimas de abusos reaccionan igual?
Stefany Estévez, psicóloga sanitaria en Barcelona.

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