Tengo una amiga que ya en septiembre empezó con los preparativos navideños, ‘porque luego todo son prisas’. Posiblemente, ya haya comprado turrón de chocolate blanco en ese supermercado que rima con metadona, pero que como no le pagan por hacerles publicidad, nunca dice su nombre.
Lo de mi amiga no es algo que deba llamaros la atención, ¿cómo no va a ponerse a elaborar manualidades navideñas, si a últimos de julio, en todas las tiendas de ropa y calzado, ya están con el avance de la moda de otoño-invierno? ¡Normal que ella piense que se le echa el tiempo encima!
Este año solo me he puesto tres días sandalias, es por culpa de las boutiques y zapaterías. Yo soy de tener los pies muy fríos, y el mercado consumista me sugestionó hasta el punto de darme frío en los «pieses» y ponerme calcetines todo el verano, y como no soy turista alemana, ni inglesa, no ha lugar ponerme las sandalias con calcetines.
Con la familia de mi marido, que también es mi familia, este año nos vamos en Nochevieja a Cantabria a dar la bienvenida al año nuevo. La reserva la hicimos en julio, (creo); antes de las fiestas de la Virgen del agosto del “pueblo” estoy segura, porque después se nos iba a hacer tarde.
También hemos hecho ya el sorteo del Amigo Invisible, la semana pasada, para que no nos pille el toro, comprar un regalo de fundamento y que le guste a quien lo reciba. Que para regalar colonias mejor no hacer Amigo Invisible.
¡Jajajajaja! Deberíais haber visto a mi cuñada el pasado año… ¡Qué cara se le quedó! “¿¡Tan mala he sido!?” Repetía mirándonos de una en uno. Todos muertos de risa. Mi sobrina explicándole para qué era lo que había recibido y todos a excepción de mi cuñada, evidentemente, pobrecita mía, sin poder contener la risa. He de decir que en realidad su regalo no era lo que pensó que era, tampoco se lo regaló su hija, por muy interesada que estuviera, aun partiéndose ella también de risa, en explicarle el uso del regalo a su madre, para complacer y hacerle sentir bien.
Dos puntualizaciones: primero, mi sobrina no fue la Amiga Invisible de su madre. Y segundo, cuando mi cuñada comprendió que su regalo tenía “trampa”, le encantó el regalo; tanto es así que este año quiere se le regale lo mismo. ¡Qué rato más divertido, abriendo los regalos! A mí, el mío me encantó: letras y una tacita súper cuquísima que la usan todos en casa y ¡es mía! Momentos para el recuerdo.
Aún queda responder a la siempre eterna pregunta: ¿qué vamos a poner para cenar? La respuesta, todos los años es la misma: «Sin pasarnos, ¿qué cenamos cualquier noche del año?». Yo voy a ir comprando el marisco que luego el precio se dispara. ¡Cada vez la Navidad empieza antes! En mi casa, ya el pasado año decidimos dejar algún adorno puesto del pasado año para este… Que luego todo son prisas…


La verdad que cada año ponen los adornos antes,en mi calle ya pusieron las luces ,aunque todavía no se enciendan,no sé, yo soy previsora con los mariscos y eso,pero a últimos de noviembre no ahora
Yo la Navidad lo veo taaaaaan lejos