¿Sabrías reconocer a un narcisista?

Narciso, era una figura de la mitología griega que tuvo la desgracia de enamorarse de sí mismo. Un día, vio su reflejo en la límpidas aguas de un estanque y se enamoró perdidamente de lo que veía. Era tal su amor hacia sí mismo, que acabó muriendo de inanición mientras se miraba absorto ante tanta belleza.

La mayoría de las historias que se relatan en la mitología griega, llevan implícita una enseñanza. De esto se dio cuenta rápidamente la psicología y no dudó en acuñar el termino de narcisismo para explicar un tipo de comportamiento humano determinado. Nuestra psicóloga sanitaria de cabecera, Stefany Estévez, nos los explica más detalladamente.

«Muchos narcisistas tienen un ego muy frágil: presumen de sus capacidades y de sus éxitos porque les aterra parecer ridículos o poca cosa comparados con los demás»

¿Qué es exactamente el narcisismo? ¿Una enfermedad, un trastorno, o un rasgo de la personalidad?

Pues se considera que es un trastorno de la personalidad. Suele afectar muy negativamente los vínculos de quienes lo padecen. Un individuo narcisista no trata a los demás de igual a igual, sino que se relaciona desde la superioridad: cree que es más inteligente, importante, talentoso, exitoso y atractivo que la media. Por tanto, los demás deben dedicarle constantemente atención y reconocimiento, además de hacer lo que ellos digan porque será lo correcto. Cuando no pase así, la culpa la tendrá la otra parte. También pueden mentir y tergiversar la realidad para conseguir lo que quieren y parecer más talentosos o especiales de lo que son. 

Otro rasgo distintivo, es que no acostumbran a empatizar con las personas de su alrededor ni dan importancia a sus logros, sus emociones o sus necesidades. Al contrario, los menosprecian. Cuando están en pareja suelen hacer comentarios como: «No habrías conseguido esto si no fuera porque te ayudé», «Mis amigos son más inteligentes que los tuyos», «Qué inculta es tu familia», «Vaya porquería de coche te has comprado, el mío es mucho mejor. Claro que tú no podrías permitirte comprarte un coche tan caro como el que yo tengo»

También es frecuente que hablen de forma despectiva de personas que consideran menos exitosas o válidas que ellas: «Ese tipo es un perdedor, no conseguirá dejar de ser nunca un simple dependiente», «No entiendo cómo han ascendido a tal compañera, es una lerda que no estaría donde está si no fuera porque le cae bien al jefe, yo haría su trabajo mucho mejor porque soy mucho más capaz. Es injusto». Es como si para ellos el mundo se dividiera entre unos pocos que son personas especiales y brillantes, y otros muchos que son mediocres. Por supuesto ellos quieren estar en el primer grupo. En el fondo, muchos narcisistas tienen un ego muy frágil: presumen de sus capacidades y de sus éxitos porque les aterra parecer ridículos o poca cosa comparados con los demás. 

Desde fuera, podemos pensar a veces que el narcisista se da unos aires de grandeza inmerecidos y que resulta ilógico que espere recibir halagos constantemente cuando tampoco es que tenga una inteligencia tan brillante ni haya conseguido éxitos fuera de lo común. El problema viene cuando, por la seguridad y el magnetismo que transmiten, atraen a personas inseguras y con baja autoestima que en un inicio llegan a admirarlos.

Esa combinación acostumbra a ser devastadora y da pie a un maltrato emocional del que es difícil salir, ya que a medida que la relación con el narcisista avance la persona con poca autoestima se irá volviendo todavía más insegura de sus capacidades y su propia valía, y cuanto menos confíe en sí misma y más pobre sea su autoconcepto, más le costará dejar esa relación.

¿Cómo vas a dejar a alguien que vale más que tú y que aun así decide todos los días seguir contigo cuando tú eres tan insignificante, eres incapaz de entenderlo y de hacer bien cosas básicas, tienes un trabajo que podría hacer cualquiera y encima vienes de un entorno más pobre económica o académicamente hablando que tu pareja? A su vez, el narcisista necesita mantener a la otra parte cerca para alimentar su necesidad de reconocimiento y de sentirse superior. 

«Que toquen su ego, aunque sea con una simple crítica, es algo que lo sacará de quicio y probablemente se pondrá agresivo a nivel verbal»

¿El psicópata es narcisista y el narcisista es psicópata?

No, no, son dos trastornos distintos. Comparten algunos rasgos, como por ejemplo la falta de empatía, el desprecio por los sentimientos de los demás y el hecho de aprovechar la vulnerabilidad ajena para sus intereses, pero un psicópata y un narcisista son personas distintas. Bueno, puede ser la misma si tiene ambos trastornos, pero me refiero a que no es el mismo tipo de problema, empezando porque la psicopatía tiene una causa biológica y en cambio se considera que el narcisismo está más vinculado al tipo de crianza.

Otras diferencias: una persona que padece psicopatía no acostumbra a tener una necesidad de halagos y admiración tan intensa como un narcisista, ni basa sus relaciones en el deseo de reconocimiento desmedido. Puede manipular y utilizar a los demás para conseguir un fin, pero su objetivo principal no es reafirmarse en que es más especial que las otras personas. Tampoco suelen reaccionar tan mal cuando los demás los cuestionan o los menosprecian. Para un narcisista que toquen su ego, aunque sea con una simple crítica, es algo que lo sacará de quicio y probablemente se pondrá agresivo a nivel verbal. Un psicópata, en cambio, tiene una actitud más indiferente y menos visceral ante pequeñas ofensas como esa, sin embargo, acostumbra a llegar más lejos a la hora de violar los derechos ajenos y cometer delitos. 

«La gente insegura puede sentirse atraída por ellos de forma natural»

¿Es más común en los hombres que en las mujeres?

Aunque se puede dar en cualquier persona, por lo que tengo entendido se han realizado investigaciones que determinan que sí es más frecuente en hombres. Quizás la más conocida y completa (o al menos una de las más completas) sea la que se llevó a cabo en la Universidad de Búfalo hace una década, en la cual se analizaron datos de 355 estudios sobre el trastorno narcisista realizados a lo largo de 30 años, con más de 475.000 participantes.

Se concluyó, que en general los hombres superaban a las mujeres en la mayoría de escalas y que estas diferencias podían tener que ver con los diferentes estereotipos que históricamente se han vinculado a ambos géneros. En el estudio, se resolvió que los participantes masculinos tendían a considerarse merecedores de autoridad, dominio, honores y poder en mayor medida que su contraparte femenina. 

¿Cuál sería la gran bandera roja que nos indicaría que estamos ante un narcisista?

Bueno, en las relaciones de pareja el narcisista normalmente empieza ofreciendo lo que llamamos «Bombing love» o «Bomba de amor», que es precisamente eso: entrega, atención, cariño y cuidados en cantidades industriales. De ahí lo que comentábamos antes sobre que la gente insegura puede sentirse atraída de forma natural por ellos. Una persona tan culta, educada, encantadora, tan brillante y determinada, que tiene varios títulos académicos y ha llegado lejos a nivel laboral, que sabe tanto y se rodea de gente tan lista… se fija en mí y encima me trata como si yo fuera la octava maravilla del mundo.

Cuando pensamos así de alguien con quien llevamos saliendo pocos días, cuidado. Primera bandera roja. A ver, no me refiero a que debamos salir corriendo cuando una persona con la que salimos desde hace poco tiempo nos trata bien, es cariñosa y se preocupa de nuestras necesidades, ¡todo lo contrario! Eso en principio es positivo, no tiene por qué ponernos en alerta.

El problema vendría cuando hace días o semanas que conocemos a nuestra pareja y no para de manifestarnos su adoración por redes sociales, nos manda un mensaje tras otro porque nos echa mucho de menos y se muere de ganas de vernos, nos halaga constantemente, nos quiere presentar a su familia, asegura que le encantaría que pronto convivamos juntos y dice que somos el amor de su vida y que nunca había conocido a nadie tan especial. Ahí es cuando salta la primera alarma, porque todo parece precioso y perfecto, pero el quid de la cuestión está precisamente en ese verbo: «parecer». No se trata de un interés genuino o de muestras de cariño reales, sino de un anzuelo. 

¿Sabrías reconocer a un narcisista?

«Ante un conflicto, siempre te contará que tuvo un comportamiento intachable y que toda la culpa fue de la otra parte»

¿Qué más banderas rojas podrían aparecer?

Otra señal es que nos dé mucha información sobre su vida y nos pida que hagamos lo mismo. Normalmente, las personas se van conociendo poco a poco y en una relación no es frecuente que el tercer día de salir juntos le expliques a tu pareja sin venir a cuento que tu mejor amigo se acostó con tu ex, que a tu tía la operaron del corazón cuando tenías doce años, o que tu madre siempre ha querido más a tu hermano que a ti.

En el caso de que estés saliendo con un narcisista, es probable que lo haga. Primero, porque a ti te dará la sensación de que te tiene confianza a pesar del poco tiempo que lleváis juntos y te sentirás halagada, pero también porque seguramente tú le termines explicando alguna intimidad tuya y esa información podrá utilizarla en tu contra más adelante. Si, por ejemplo, después de que te diga que la relación con su padre no es buena a ti te nace explicarle que el tuyo se fue de casa cuando eras pequeña y apenas lo ves desde entonces, ya tiene donde atacar si tú te atreves a cuestionarlo más adelante. Solo tiene que responderte que si sigues tirando de la cuerda conseguirás que se vaya y no lo vuelvas a ver. 

Otra bandera roja sería que todas sus ex parejas, sus amistades, varios miembros de su familia… hayan sido unos inestables y unos locos que lo trataron mal y no supieron apreciarlo. ¿Puede ser que alguien tenga muy mala suerte en sus relaciones? Pues hombre, sí, pero ya es casualidad que le ocurra en diferentes ámbitos: que su jefe no lo valore y le dé los mejores proyectos a compañeros menos capacitados, que sus hermanos o amigos le tengan envidia, que sus ex parejas fueran unas maquiavélicas… a lo mejor es que, entonces, la fuente del conflicto no son los otros. 

Cuando un narcisista se equivoca, ¿lo suele reconocer?

Las personas narcisistas no reconocen sus errores, así que cuando te aprendes su discurso es fácil identificarlo: ante un conflicto siempre te contará que tuvo un comportamiento intachable y que toda la culpa fue de la otra parte. O en caso de que admita que a lo mejor cometió un error dirá que lo provocaron: «Sí, lo insulté, pero es que se lo merecía porque me sacó de mis casillas», «A lo mejor me puse un poco agresivo, pero si él o ella no hubiera dicho X yo habría reaccionado bien«.

Cuando todo el mundo sea malo y culpable menos la persona con la que estás, mala señal, porque, por supuesto, eso también se aplicará a su relación contigo. Cuando empecéis a tener conflictos y vuestro romance ya no resulte tan idílico, notarás que no sirve de nada intentar arreglar las cosas porque si le haces la más mínima crítica se ofenderá y además tendrás la responsabilidad de lo que tú hayas hecho mal y de lo que haya hecho mal el narcisista, ya que afirmará que ha reaccionado de tal manera o dicho tal cosa porque tú lo provocaste. 

En ese punto es posible que ya se haya acabado la fase de la «Bomba de amor» y que empiece a hacerte comentarios despectivos sobre ti y sobre tu entorno. Al principio serán sutiles, luego irán subiendo de intensidad. Te hará de menos, te empezará a mencionar tus defectos o se comparará contigo y siempre saldrá ganando. Lo que tú desees y necesites quedará en un segundo plano porque sus propios deseos y necesidades irán primero.

«Hay mucha gente que necesita ir a terapia para poder romper su vínculo con una persona narcisista»

E intentar razonar con el narcisista debe ser un acto inútil…

Si protestas te dirán que has interpretado mal las cosas, que eres muy susceptible y que se les está acabando la paciencia contigo. También es probable que te des cuenta de que si no cedes y haces todo como quiere tu pareja, se enfada y se muestra agresiva verbalmente o utiliza el chantaje emocional: «si tú no haces X, yo haré Y» y resulta que Y es algo que a ti te duele o te causa un contratiempo y tu pareja lo sabe. Todo esto son banderas rojas de campeonato, lo que pasa es que se acostumbran a dar cuando la trampa ya está casi cerrada y en ese contexto resulta sencillo verlas desde fuera pero no tanto desde dentro. 

Se trata de conductas muy confusas, porque es más fácil darte cuenta de que una persona que te ha tratado mal desde el principio no es alguien a quien debas mantener en tu vida, pero cuando primero te lo dan todo y luego te lo quitan poco a poco, te surge la pregunta de qué has hecho mal y cómo puedes revertir la situación para que vuestro vínculo vuelva a ser tan bonito como al principio.

No entiendes nada. Que surjan estos sentimientos y pensamientos es otra señal de alarma, porque ese tipo de relaciones no acaban bien. Crean mucho sufrimiento y confusión, y son difíciles de romper. Si además eres alguien con mucha empatía o que intenta ver la parte positiva de las personas por encima de la negativa, más todavía. Pero es que cuando alguien se pregunta por qué su pareja ha pasado de ser amorosa y atenta a tener conductas que le hacen tanto daño, la relación ya está sentenciada.

Cuando nos encontramos ante un narcisista ¿lo mejor es correr en dirección contraria?

El problema es que los sujetos con personalidad narcisista no acostumbran a considerar que tienen un problema y por tanto no ven la necesidad de tratarse. Además, muchas veces es difícil identificarlos como narcisistas, a menos que hayas tenido malas experiencias con alguno de ellos o trabajes en salud mental. Si tienen el diagnóstico seguramente no te lo dirán (además, es muy probable que piensen que el profesional que los diagnosticó con ese trastorno era un idiota o tal vez que estaba influenciado por un familiar o ex pareja del narcisista que le pagó para que lo hiciera), y la mayoría de la población no ha estudiado cuáles los rasgos principales de una persona narcisista, así que en un inicio lo lógico es que vayas desprevenida.

Como encima al principio el narcisista te parecerá la persona más detallista, cariñosa y con más interés en ti que has conocido, es natural que no sepas verlo venir. Pero cuando identificas comportamientos como los que hemos mencionado en la pregunta anterior, sí, lo más recomendable es no continuar adelante con esa relación, porque te puede dejar muy, muy mermada a nivel psicológico y emocional. 

Y aunque hasta ahora hemos hablado de parejas, el consejo vale para cualquier tipo de relación, también para amistades y familiares, aunque en este último caso es muy complicado, porque aceptar que necesitas apartarte, por ejemplo, de tu padre o de tu hermana porque le ves rasgos narcisistas y te está haciendo mucho daño es durísimo de aceptar.

Por si fuera poco, posiblemente la familia quedará dividida: unos lo entenderán y otros se compadecerán del narcisista (recordemos que saben manipular muy bien). Sin embargo, el cambio para bien en tu vida cuando rompes un vínculo así es enorme. Hay mucha gente que necesita ir a terapia para poder romper su vínculo con una persona narcisista. No pasa nada por eso y no significa que sean débiles o poco inteligentes. En realidad, cualquiera puede verse envuelto en una relación con una persona narcisista cuando no conoce los rasgos y conductas más habituales de quienes tienen ese trastorno. Si te ocurre y ves que necesitas ayuda para salir, lo verdaderamente valiente e inteligente es llegar a pedirla, porque para una persona que tiene un vínculo con alguien narcisista puede ser muy difícil incluso darse cuenta de que no es su culpa que las cosas no vayan bien en esa relación. 

Nuestra psicóloga sanitaria de cabecera, Stefany Estévez
Nuestra psicóloga sanitaria de cabecera, Stefany Estévez.

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