El diablo y la cruz

EL CUENTO DOMINICAL DE MR. HYDE

El diablo llegó al anochecer a una aldea a la orilla del Don, en tierras de Zaparozhie. Los niños que jugaban junto a una hoguera comenzaron a dar gritos, lo que hizo salir a varios hombres armados de hoces, palas y tridentes. Al verlos venir, el diablo les pidió calma.

—Vamos a entendernos —dijo—, pues hay noches en que no quiero pelea y esta es una de ellas.

Los hombres se negaron a creerle, pero las mujeres pensaron que no le hacían daño a nadie con probar y convencieron a sus maridos para que parlamentaran con el indigno.

—Escuchen bien —demandó el diablo—, les doy derecho a una adivinanza. Si no adivino, me marcho en paz.

Aceptaron, pero el diablo puso otra condición.

—Lo que sea que pregunten —exigió— será del ámbito del hombre.

Tenían diez minutos para esbozar el acertijo, y no ignoraban que les sería difícil encontrar una materia humana que el diablo no pudiera explicar al derecho y al revés. El diablo miraba distraído a la hoguera, con una rara expresión de serenidad.

Un viejo, que cuando apareció el indigno se dedicaba a masticar semillas de calabaza recostado a la pared de una choza, se acercó al grupo de aldeanos. Escupió las semillas que aún tenía en la boca y les pidió confianza. El viejo se llamaba Bogdán (regalo de Dios: Diosdado) y tenía las piernas curvadas, fruto de toda una vida a caballo por la Zaparozhia.

—A ver —dijo mirando al diablo—: ¿cuánto pesaba la cruz de Cristo?

El diablo se echó a reír, aunque el viejo supo enseguida que lo hacía de puro nerviosismo. Luego, en efecto, palideció. Era cierto que dominaba todos los secretos de los hombres, pero no los de Jesús, que siendo dios era también persona.

—No te quedes con las fauces abiertas —lo desafió el viejo zambo—, dinos tu palabra.

El diablo lo miró con furia, pero enseguida bajó la vista, dijo:

—Esta vez ganaron, pero no se confíen.

Y se dio la vuelta, saltó hacia la hoguera y desapareció entre las llamas.  

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *