El movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos estuvo marcado por momentos de lucha, sacrificio y tragedia. Uno de los episodios más impactantes fue el asesinato de Viola Liuzzo, una activista blanca que dejó su vida en Detroit para unirse a la histórica marcha en Alabama de Selma a Montgomery (el Domingo Sangriento) en 1965. Su muerte no solo expuso la brutalidad del Ku Klux Klan, sino que también reveló la infiltración del FBI en estas organizaciones y la indiferencia del gobierno hacia la violencia racial.

¿Quién era Viola Liuzzo?

Viola Fauver Gregg Liuzzo nació el 11 de abril de 1925 en California, Pensilvania. Desde joven, estuvo expuesta a la desigualdad y la injusticia, especialmente después de que su familia se mudara al sur. Vivió en condiciones de pobreza y fue testigo del racismo sistémico que afectaba a la comunidad afroamericana.

Ya en la adultez, Liuzzo se estableció en Detroit, donde se casó con Anthony Liuzzo y tuvo cinco hijos. A pesar de sus responsabilidades familiares, sentía una profunda vocación por la justicia social. Se inscribió en la Universidad de Wayne State y se unió a la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP). Su activismo se intensificó a medida que el movimiento por los derechos civiles ganaba fuerza en el sur del país.

La Marcha de Selma a Montgomery y la participación de Viola Liuzzo

En marzo de 1965, las imágenes de la represión policial contra manifestantes pacíficos en el puente Edmund Pettus de Selma, Alabama, conmovieron a la nación. El evento, conocido como «Domingo Sangriento», motivó a cientos de activistas de todo el país a viajar al sur para unirse a la lucha por el derecho al voto de los afroamericanos.

Viola Liuzzo fue una de las muchas personas que respondieron al llamado del Dr. Martin Luther King. Dejó a su familia en Detroit y condujo hasta Alabama para participar en la marcha de Selma a Montgomery, un trayecto de aproximadamente 87 kilómetros que simbolizaba la lucha contra la discriminación y la violencia racial.

Una vez en Alabama, Liuzzo se ofreció como voluntaria para transportar a manifestantes y voluntarios entre Montgomery y Selma. Su dedicación no pasó desapercibida, pero tampoco pasó desapercibida para el Ku Klux Klan, que tenía informantes y simpatizantes infiltrados en el estado.

La marcha del «Domingo Sangriento».

El asesinato de Viola Liuzzo

La noche del 25 de marzo de 1965, después de que la marcha concluyera con éxito en Montgomery, Viola Liuzzo continuó ayudando a los manifestantes a regresar a sus hogares. Mientras conducía por la carretera junto a un joven afroamericano llamado Leroy Moton, un automóvil con miembros del Ku Klux Klan comenzó a seguirlos.

Dentro del vehículo perseguidor iban cuatro hombres: Collie Leroy Wilkins, William Orville Eaton, Eugene Thomas y Gary Thomas Rowe. Este último era un informante del FBI infiltrado en el Klan. Cuando el auto de Liuzzo redujo la velocidad, los klansmen dispararon contra ella, alcanzándola en la cabeza y matándola al instante. El coche se salió de la carretera y Moton, milagrosamente ileso, fingió estar muerto hasta que los atacantes se marcharon.

El asesinato de Viola Liuzzo conmocionó al país, convirtiéndola en la única mujer blanca asesinada por su activismo en el movimiento de derechos civiles.

La reacción del gobierno y la controversia del FBI

El gobierno de Lyndon B. Johnson condenó el asesinato públicamente y el FBI arrestó rápidamente a los tres miembros del Klan involucrados en el tiroteo. Sin embargo, el caso tomó un giro inesperado cuando se reveló que uno de los atacantes, Gary Thomas Rowe, era un informante del FBI.

En lugar de proteger a Liuzzo o alertar sobre los planes del Klan, el FBI permitió que el crimen ocurriera. Más aún, en un intento por desacreditar a la activista y desviar la atención de su propia implicación, el FBI lanzó una campaña de difamación en su contra. Se difundieron rumores de que Liuzzo tenía problemas psicológicos, que había abandonado a su familia y que había tenido relaciones con activistas afroamericanos. Estas acusaciones fueron completamente falsas, pero lograron ensombrecer su legado en los años posteriores a su asesinato.

El coche de Viola.

Los juicios y la impunidad del Ku Klux Klan

A pesar de las pruebas contundentes, la justicia no llegó de inmediato. En el primer juicio, los acusados fueron absueltos por un jurado compuesto exclusivamente por hombres blancos. En un segundo intento, se logró un veredicto de culpabilidad, pero solo contra Collie Wilkins, quien recibió una condena leve.

El único castigo real vino del gobierno federal, que enjuició a los acusados por violación de los derechos civiles, logrando sentencias de 10 años de prisión. Sin embargo, la participación de Rowe como informante y su inmunidad legal generaron indignación.

A la izquierda uno de los asesinos de Viola, a la derecha otro de los asesinos y además confidente del FBI.

Viola Liuzzo no ha caído en el olvido

A pesar de los intentos de desacreditar su nombre, el sacrificio de Viola Liuzzo se convirtió en un símbolo de solidaridad entre las comunidades blancas y afroamericanas en la lucha por la justicia racial. Su muerte ayudó a acelerar la aprobación de la Ley de Derecho al Voto de 1965, que eliminó muchas de las barreras impuestas a los afroamericanos para ejercer su derecho al sufragio.

Con el tiempo, su historia ha sido reivindicada. En 1983, su nombre fue incluido en el Civil Rights Memorial en Montgomery. Además, se han realizado documentales y homenajes en su honor, reconociéndola como una de las figuras más valientes del movimiento por los derechos civiles.

El asesinato de Viola Liuzzo no solo evidenció la brutalidad del Ku Klux Klan, sino también la complicidad del gobierno en la violencia racial de la época. Su historia es un recordatorio de que la lucha por la justicia social a menudo tiene un alto costo, pero también demuestra el poder del activismo y la determinación de quienes se atreven a desafiar la injusticia.

Hoy, Viola Liuzzo es recordada como una heroína que sacrificó su vida por la igualdad. Su legado sigue inspirando a quienes creen en la justicia y en la necesidad de combatir el racismo en todas sus formas.

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Estatua de Viola Liuzzo en Detroi.

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