Foto portada: Scherzo, revista de música clásica
La noche de Walpurgis se celebra el 30 de abril en el centro y norte de Europa. Se cree que su origen radica en Alemania, pero no se tiene del todo claro. Walpurgis nace del sincretismo entre la celebración pagana de Beltane y la festividad de Santa Walburga. Después, el cine se encargó de considerarla como una de las noches más siniestras de año en la que los vampiros salen en busca de cuellos tersos y suculentos. Pero…¿en algún momento existió semejante terror al Walpurgis?
¿Quién era Santa Walburga?
Walburga, nació en el condado de Devonshire en el año 710. Perteneció a una familia aristocrática, la cual no dudó en sellar su destino cuando decidieron que ingresara en un convento católico con tan solo once años. Allí permaneció durante mucho tiempo. Walburga, aprovechó aquella época de clausura para escribir en latín los viajes que sus hermanos hicieron por Italia y Palestina. Siendo ya monja, San Bonifacio le ordenó acudir a la población de Weißenburg-Gunzenhausen (actual Alemania) para intentar convertirlos al cristianismo.

La fama de milagrosa de Walburga comienza en el barco que la transportó a Alemania. Cuenta la leyenda que en un momento donde las aguas estaban especialmente agitadas, ella se arrodilló a rezar y el mar se amansó inexplicablemente. Tras toda una vida dedicada a la evangelización y a la iglesia, Walburga falleció el 25 de febrero del año 779.
El aceite de Walpurgis
En el 870, después de que el obispo de Eichstätt contara que Walburga se le había aparecido muy enfadada porque su tumba había sido profanada, se decidieron llevar sus restos a la Iglesia de La Santa Cruz. Una vez allí, dicen que la santa realizó bastantes milagros. Cuentan que una jovencita que se sentía muy enferma porque no era capaz de ingerir alimento alguno, acudió a visitar los restos de Walburga y sanó inmediatamente.
Años más tarde, otro obispo abrió la tumba de la santa con la intención de coger un trocito de sus restos y regalarlo como una reliquia (madre de Dios). En ese momento, se dio cuenta de que del cuerpo de Walburga manaba un extraño aceite. Rápidamente, retiró el extraño óleo para guardarlo en frasquitos con la intención de regalarlo o venderlo.
Este supuesto aceite milagroso, se convirtió años después en el aceite de Walpurgis. Dicho óleo era utilizado para debilitar el poder de las brujas, y también para combatir males tales como la rabia e incluso plagas. Santa Walburga, es la patrona de las sirvientas y de las campesinas. Además, se la considera protectora del arte de la prestidigitación (no salgo de mi asombro).
Todas las que os llaméis Walburga, podéis celebrar vuestro santo el 1 de mayo. Se empezó a conocer la noche del 30 de abril como Walpurgis porque antiguamente, sabedores de lo milagrosa que era la santa, la invocaban para luchar contra las brujas, las enfermedades y las plagas.
La fiesta pagana de Beltane
Es una fiesta de origen celta que se celebra entre el 30 de abril y 1 de mayo. Se festeja la llegada de la luz, el tiempo cálido y el florecer de la tierra. Durante estas fiestas, los druidas aconsejaban beber de los manantiales antes de la salida del sol y también asearse con el rocío de la mañana. Otros preferían ir a las colinas más altas para sentir en su piel los primeros rayos solares del amanecer.

Solían recoger el rocío del 1 de mayo y almacenarlo para su uso durante el resto del año. Consideraban que tenía propiedades mágicas, así que era muy apreciado para realizar esencias, ungüentos y remedios medicinales. Beltane, cuyo significado etimológico es «fuego brillante», se celebraba en aquellas fechas porque era el inicio de la época con mayor luz del año. En la fiesta solía haber multitud de flores, en especial de color amarillo para homenajear al sol y la llegada de días más luminosos.
La noche de Walpurgis
Cogiendo un poco se Santa Walburga y otro de Beltane, nació la noche de Walpurgis. Se celebra principalmente en Alemania, y con el tiempo se extendió a algunos países del centro, este y norte de Europa. Dentro del país germano, la fiesta tiene una mayor tradición en la sierra del Harz. Se cree que en la última noche de abril todas las brujas cogen sus polvorientas escobas y alzan el vuelo para dirigirse a Brocken. Toca convención «brujeril», junto a su jefe Satán, mientras esperan la llegada del verano.
En épocas pretéritas, cuando llegaba la noche de Walpurgis se encendían hogueras para ahuyentar a las entidades oscuras y los malos hechizos. En las puertas de las casas se solían colocar crucifijos y ramitos de hierbas purificadoras. Todas las escobas estaban puestas con las cerdas mirando hacia el techo para alejar la mala suerte, y en el umbral de los establos se colocaba sal para proteger a los animales.
Hoy en día, la noche de Walpurgis se celebra saliendo a las calles disfrazados de brujas y de demonios. También se encienden hogueras, y como podéis imaginar, la cerveza rula como si no hubiera un mañana. Los que consiguen permanecer serenos al llegar la medianoche, dan la bienvenida a la Reina de Mayo para que les garantice un verano próspero y luminoso. ¡Cómo ha cambiado la noche de Walpurgis! Si Drácula levantase la cabeza, se clavaría él mismo una estaca …

