Foto de portada: El Comercio.

Fernando Rueda es uno de los periodistas españoles que más sabe sobre nuestro servicio secreto. Cada vez que habla guardo un silencio casi reverencial. Permanezco muy atenta y con los ojos como platos. Conoce bien el oficio, eso hace que provoque envidias y también admiración. Gracias a él descubrimos a fondo la historia de uno de los espías más importante de España : Mikel Lejarza, alias Lobo.

En aquellos trágicos años de plomo, cuando ETA nos masacraba sin piedad, Mikel se infiltró en la banda con óptimos resultados. Después de aquello, Lejarza realizó otro tipo de misiones también llenas de peligro con personajes que no querrías encontrarte ni en tus pesadillas. Por esta razón, Mikel debe mantener oculta su identidad hasta el fin de sus días.

Fernando nos ha contado la historia de Lobo en dos libros: «Yo confieso: 45 años de espía» y el recientemente publicado «Secretos de confesión: 50 años de la operación Lobo». Ambos están escritos con la colaboración de Mikel. Se cuenta todo, lo bueno y lo malo que rodeó al espía.

En esta entrevista, Fernando nos habla de Lobo y también del servicio secreto español. Es un periodista de los que te enamora como profesional desde que pronuncia la primera frase. Es abierto y sincero. Espero que disfrutéis mucho con ella. Os dejo con Fernando.

» Donde se defiende al país es desde las alcantarillas»

Fernando, en una ocasión Felipe González dijo: «El Estado también se defiende en las alcantarillas». ¿Estás de acuerdo?

Uno de mis libros, » Las alcantarillas del poder», lo titulé así justamente por esta frase de Felipe González. Respondiendo a tu pregunta, no es que el Estado se defienda también desde las alcantarillas sino que la gran defensa del Estado para todos estos asuntos son siempre las alcantarillas.

Entiendo las alcantarillas como los servicios de inteligencia. No solo los del CNI sino también los de la policía. Estos son los que protegen realmente. Otra cosa es que en el ejercicio de mi labor como periodista tenga que criticar y decir lo que está bien o mal. Pero realmente, donde se defiende al país es desde las alcantarillas.

Te he oído decir en alguna ocasión que la gente confunde las cloacas con las alcantarillas cuando no son lo mismo…

Las cloacas son mucho más oscuras. La palabra cloaca recuerda más a la suciedad y se ha utilizado pensando principalmente en el tema policial. No es que las alcantarillas no sean sucias, pero es un término que para mí refleja perfectamente cómo es el mundo en el que yo me muevo. El mundo de los servicios secretos, de los servicios de inteligencia, de los secretos y de la resolución de los grandes chantajes.

¿A los servicios de inteligencia españoles les interesa que la ciudadanía pensemos que son una panda de torpes?

Sí. Yo llevo más de treinta años en este mundo, y también hace treinta que saqué a la luz «La Casa», el primer libro publicado sobre los servicios de inteligencia. Mi larga experiencia me dice que el servicio secreto tiene una mayor eficacia cuando nadie sabe que está donde tiene que estar. Es decir, cuando, por ejemplo, ha conseguido meter un virus en el ordenador del presidente de Alemania y está obteniendo información sobre lo que tienen pensado hacer los germanos con respecto a nuestro país. Eso es un éxito para cualquier servicio de inteligencia.

Lo que sucede es que estas cosas únicamente se conocen al producirse grandes escándalos nacionales y mundiales. A veces, los servicios de inteligencia tienen la tentación de no usar esas medidas agresivas porque consideran que los políticos no quieren este tipo de escándalos. Fíjate, esto llevó a que en los Estados Unidos a partir del año 2000, e incluso un poco antes, el gobierno decidiera poner satélites porque no los pillaban, era algo que nadie hacía, y además grababa imágenes. Se decidió quitar las operaciones agresivas de agentes que van a colocar micrófonos y es más fácil que los cojan.

En esto estaban cuando de repente suceden los atentados del 11-S. En ese momento se dan cuenta de que tenían que espiar a grupos yihadistas que no utilizaban móviles para no ser cazados. Así que no tenían manera de saber esa información. Por lo tanto, creo que el servicio secreto tiene que llevar una serie de medidas a costa de los riesgos. El que no arriesga no consigue resultados.

Fernando Rueda.
Fernando rueda en la Feria del libro de Badajoz.

» Cada vez que hay un cambio de gobierno en España en el CNI se revuelve todo como sucede en cualquier empresa pública»

Fernando, ¿según tu punto de vista en qué flojean más los servicios secretos españoles?

Verás, lo que la gente no sabe es que el servicio secreto español no trata de cubrirlo todo. En China tiene una delegación de dos o tres agentes, la capacidad de captar información allí es muy limitada. Por lo tanto, entre los grandes objetivos no está China. ¿Esto quiere decir que flojea el servicio secreto español en China? No. Significa que necesitaría tales medios, despliegue y personal para poder obtener información que no les sale rentable. Les es más útil intercambiar información con otros servicios secretos.

Ellos centran su acción en lo que les resulta más importante o nos puede afectar directamente. Tras los atentados del 11-M, el tema yihadista comenzó a ser de máxima preocupación. A partir de entonces, se contrataron a quinientos agentes más en los años posteriores. Se hicieron despliegues enormes en sitios nuevos e intercambiaron información con muchos servicios secretos de países como Francia y Marruecos. Nos convertimos en grandes especialistas en yihadismo, hasta tal punto, que intercambiamos información y ayudamos a Rusia en este tema.

¿Un agente descontento es una bomba a punto de explotar para el Estado?

Hay, y siempre ha habido, un montón de agentes descontentos. Es algo normal. El problema surge si un agente descontento intenta sanar ese malestar vengándose del servicio secreto. Recordemos el caso de Perote, el cual era un agente claramente descontento y se llevó papeles que podía llegar a utilizar. Hay que procurar que los agentes descontentos nunca lleguen a publicar o chantajear con la información que poseen, es necesario cuidarse de ellos.

¿Alguna vez el CNI ha temblado con la llegada de un nuevo presidente de gobierno?

Vamos a ver, cada vez que hay un cambio de gobierno en España en el CNI se revuelve todo como sucede en cualquier empresa pública. Se sabe que va a haber un cambio en la cabeza, el cual es el que va a generar luego los siguientes cambios. Es transcendental a quien ponen de Secretario de Estado. Obviamente todo el mundo comienza a hacer equilibrios. También suele preocupar quien va a ser el secretario general. Normalmente suele ser alguien de dentro de la casa. A partir de ahí, la gente se recoloca siempre.

En el servicio secreto, todos son fieles al director hasta unos meses antes de que sepan que va a ser cesado. Entonces, se van distanciando de él y cuando llega el nuevo resulta que la mayoría estaba en contra del cesado, al cual han estado aplaudiendo hasta poco antes. Esto es algo que se repite constantemente.

Fernando Rueda libros.
Algunos de los libros de Fernando Rueda.

«Cuando estábamos preparando «Secretos de confesión», Mikel me regaló una bala»

Fernando, tú siempre dices que el periodismo de investigación es el que ejerce el control social de estos servicios, ¿en alguna ocasión has sentido peligrar tu integridad física?

El periodismo de investigación que llevo ejerciendo desde antes de ser especialista en servicios de inteligencia, tiene una misión muy clara: el control social del poder. Nuestro deber es sacar a la luz lo que otros tratan de ocultar. El servicio secreto no ha llevado bien que yo ejerciese dicho control social. Incluso hay algún ex agente que se disgusta y cabrea porque yo escriba y tenga más éxito que algunos de ellos. Pero nunca me he sentido amenazado por el servicio de inteligencia. Sí me llega con cierta frecuencia que están enfadados conmigo porque no les gusta nada que yo cuente lo que descubro, y entonces intentan desprestigiarme.

Centrémonos en tu último libro, «Secretos de confesión», el segundo que escribes juntos a Mikel Lejarza, ¿cómo comenzó tu relación con él?

Mira, a veces las cosas comienzan de una manera que a los periodistas nos pasa mucho aunque nunca lo contemos. Un día, coincidí en un curso de verano de una universidad con Mikel. La gente no sabía que él iba a asistir. De esto hace unos quince años. Cuando le vi, decidí ir a saludarlo. Había hablado por teléfono con él pero nunca nos habíamos visto. Él estaba con Mamen, su mujer. Cuando me acerco a ellos, Mamen se pasó los cinco primero minutos poniéndome a parir debido a algunas críticas que había hecho a su marido. Esto hizo, curiosamente, que al final nos relacionásemos. Y poco a poco se fue creando una buena amistad.

La amistad implica que tú aceptes a la otra persona como es, si no, es difícil que tengas un amigo. Mikel y yo, siendo tan distintos y viendo las cosas desde prismas muy diferentes, hemos construido una amistad muy buena. Lógicamente, hemos pasado por crisis como todas las «parejas», pero él respeta mi trabajo y yo el suyo.

¿No asusta ser amigo de alguien como Mikel? Recordemos que sigue amenazado por ETA y seguramente por otra gente tan peligrosa o más que estos terroristas…

No. Cuando estábamos preparando «Secretos de confesión», Mikel me regaló una bala. Es una bala que hace años la Guardia Civil le cogió a la banda terrorista. Son proyectiles que fabrican ellos. La tengo en casa , y además se acabó convirtiendo en la portada del libro. Es verdad que Mikel adopta muchas medidas de precaución. Él sabe bien cuando debe extremarlas y cuando pueden ser más relajadas. Nunca está desprotegido.

Suele cambiar muchas veces de domicilio y localidad, de esta manera evita que la gente conozca quien es realmente Mikel. Esa es la mayor seguridad para él. Incluso te podría decir que en todos estos años me ha presentado a una gran cantidad de personas que nunca han conocido su verdadera historia.

Fernando Rueda junto al espía Lobo presentando su último libro juntos.
Fernando Rueda junto al espía Lobo presentando su último libro juntos.

«Mikel salió en el 75 de ETA, pero después continuó luchando decena de años contra ellos»

Fernando, ¿Lobo es el espía español más importante de la historia contemporánea?

Creo que es el espía que ha trabajado para los servicios españoles más importante de la historia contemporánea. Hay una exposición, que creo que La Caixa va a traer a España, que trata sobre los servicios de inteligencia. Hicieron un libro para dicha exposición y me pidieron que escribiese un artículo sobre el espionaje en España durante el siglo XX. Les dije que para mí los mejores eran Garbo y Mikel.

Garbo es un espía español nacido en Cataluña que realizó una misión fantástica durante la II Guerra Mundial. Lo único es que trabajó para el servicio secreto inglés. Paralelamente está Mikel. No solo por la infiltración que hizo en ETA, también por la misiones que realizó dentro del narcotráfico y en el tráfico de armas. Mikel salió en el 75 de ETA, pero después continuó luchando decena de años contra ellos. Todo esto le convierte en el mejor espía español de la historia.

¿Es cierto que a la hora de promocionar «Secretos de confesión» en el País Vasco os habéis encontrado con la oposición de Bildu? ¿Qué siente Mikel ante esto?

Ha sido toda una experiencia. Hemos ido a promocionar el libro a los sitios donde había que hacerlo, y uno de ellos era el País Vasco. Estuvimos en Bilbao, nos entrevistaron en Radio Euskadi que es pública. No había acabado el programa cuando ya estaban anunciando los de Bildu que iban a hacer una pregunta al consejo de Euskal Telebista, en el parlamento iban a preparar algo también porque decían que no se podía permitir que Mikel hablara en un medio público vasco.

Esto es tremendo teniendo en cuenta que ellos proceden de donde proceden. Judicialmente, el secretario general de Bildu participó en el secuestro de Rupérez. Ya ha pagado la pena, y creo que todo el mundo tiene derecho a reinsertarse. El problema es que no se puede dar la vuelta a la tortilla como ellos pretenden, ni debemos dejar que reescriban la historia para convertirse en los buenos de la película.

El otro día, Pablo Iglesias dijo que el ex terrorista Txepe era un héroe porque se había enfrentado a la dictadura. Es verdad que lo hizo, pero también es cierto que luego ha estado defendiendo los criterios de todos estos asesinos.

¿Cómo nació «Secretos de confesión»?

Todo lo que hemos hecho juntos ha sido idea de los dos. Siempre he animado a Mikel para que contase su historia. Le decía que, aunque no quisiera publicarla, la escribiera para que al menos la leyesen sus hijos y nietos. De esta manera no se perdería. Cuando yo estaba trabajando en una tercera novela, Mikel me dijo que estaba listo para escribirla y me pidió que lo hiciéramos juntos. Cuando estábamos trabajando en el primer libro, le dije que era importante que también diésemos voz a todas aquellas personas que han estado a su lado. Pero me di cuenta de que sería demasiado meter su historia y la de sus seres queridos. Así que lo dejamos para más adelante.

Es tremendo cómo vivieron la situación las hermanas de Mikel sin participar absolutamente en nada. Un día salen de su casa y se encuentran con que hay carteles en las paredes con la imagen de su hermano diciendo: «Se busca». A una de ellas su novio la dejó porque tenía miedo a que le pasara algo. Son historias tremendas que había que contar.

Por último, si tuvieras que definir con una frase a Mikel Lejarza ¿cuál sería?

Por encima de todo le definiría como mi amigo. Creo que Mikel es un gran espía, el mejor espía español de nuestra historia. Lo conozco y también soy consciente de que ha cometido errores. Siempre le dije que había que escribirlo todo, no solo lo bueno que había hecho. Y así ha sido.

Secretos de confesión, libro.

3 comentarios

  1. Sin desmerecer a ningún periodista, Aplaudo a los de investigación que se atreven a adentrarse en lugares donde ni la policía a veces entra arriesgando sus vidas por su amor a su trabajo y para informar. Ole por todos ellos

  2. El gran Fernando Rueda, tuve la inmensa suerte de conocerle, en La Casa Del Libro en Bilbao. Y días mas tarde asistir a una charla presentacion en un hotel en Bilbao. Me quede fascinado, después de tantas peripecias escuchándole en La Rosa De Los Vientos, muy cercano, y muy amable. Maravillosa entrevista me ha encantado.

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